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01 mayo, 2013

  EL KERIGMA la clave indispensable para poner en práctica el documento de “Aparecida”
Por Han Lim Moon
Al leer el vasto documento de Aparecida, uno se pregunta: “¿hay algún punto clave fundamental para poner en práctica todo el documento?” sobre esta pregunta el mismo documento nos ofrece la siguiente respuesta en el número 278:

“En el proceso de formación de discípulos misioneros, destacamos cinco aspectos fundamentales, que aparecen de diversa manera en cada etapa del camino, pero que se compenetran íntimamente y se alimentan entre sí:
a) el encuentro con Jesucristo. …el encuentro con Cristo que da origen a la iniciación cristiana. Este encuentro debe renovarse constantemente por el testimonio personal, el anuncio del kerygma y la acción misionera de la comunidad. El kerygma no sólo es una etapa, sino el hilo conductor de un proceso que culmina en la madurez del discípulo de Jesucristo. Sin el kerygma, los demás aspectos de este proceso están condenados a la esterilidad, sin corazones verdaderamente convertidos al Señor. Sólo desde el kerygma se da la posibilidad de una iniciación cristiana verdadera. Por eso, la Iglesia ha de tenerlo presente en todas sus acciones.”
Para poder apreciar mejor el rico y condensado contenido del párrafo citado, vamos a desmenuzarlo frase por frase:

“el encuentro con Cristo que da origen a la iniciación cristiana”El mismo documento en 6.1.1 número 243 habla sobre este “encuentro con Jesucristo”:
“…al que llamamos discípulo: ‘no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva. Esto es justamente lo que, con presentaciones diferentes, nos han conservado todos los evangelios como el inicio del cristianismo: un encuentro de fe con la persona de Jesús (cf Jn. 1,35-39)’

Es decir, este encuentro con Cristo no es conocer quién fue, ni sus doctrinas sino un encuentro personal con la Persona de Jesús. En el primer encuentro de los discípulos de Juan Bautista con Jesús, ellos recibieron su invitación personal “vengan y verán” (Jn 1, 39) y después de haber estado con Él casi todo el día, pudieron atestiguar diciendo: “hemos encontrado al Mesías” (Jn 1,41). Podemos observar este encuentro personal en el mismo Evangelio de Juan en el caso de la Samaritana (cap. 4), del ciego de nacimiento (cap. 9). En realidad, los cuatro evangelios se refieren al encuentro con el Evangelio vivo, Jesús. Según expresión del Papa Juan Pablo II, se trata de un “encuentro personal, vivo con ojos abiertos y corazón palpitante”

Y después de este feliz encuentro con Jesucristo, el dichoso transmite necesariamente a otros el Evangelio vivo. Por eso, San Pablo dice: “si anuncio el Evangelio, no lo hago para gloriarme: al contrario, es para mí una necesidad imperiosa. ¡Ay de mí, si no predicara el Evangelio!” (1 Cor 9,16).

La Iglesia conoce desde siempre la importancia de este encuentro personal con Jesucristo vivo, sin embargo, a la hora de la “nueva evangelización” que intentamos hacer, es fundamental asegurar este encuentro para la iniciación de la vida de un cristiano verdadero.

Este encuentro debe renovarse constantemente por el testimonio personal, el anuncio del kerygma y la acción misionera de la comunidad.”Ahora bien, para poder renovar el encuentro personal con Jesucristo, se necesita el constante testimonio personal del discípulo misionero, la acción misionera de la comunidad unida como signo de credibilidad[1] y un anuncio de la comunidad de fe[2]. En el centro de estos dos elementos, como núcleo, se ubica el anuncio del kerygma.
Este esquema de las obras que dan testimonio de lo que se anuncia refleja el mismo procedimiento de Jesús.[3] Los dos elementos se complementan para el anuncio eficaz. Las obras testimoniales preparan y disponen los corazones para recibir el anuncio en terreno fértil y a su vez, confirman el contenido de la Buena Noticia. Es decir, ven para escuchar mejor el anuncio del Evangelio y verifican, confirman con sus ojos lo que escuchan. El núcleo está en el anuncio de la Buena Nueva para su buena recepción.

“El kerygma no sólo es una etapa, sino que es el hilo conductor de un proceso que culmina en la madurez del discípulo de Jesucristo… la Iglesia ha de tenerlo presente en todas sus acciones.”

El mismo documento explica suficientemente este punto, en el número 279:
“la misión principal de la formación es ayudar a los miembros de la Iglesia a encontrarse siempre con Cristo, y, así reconocer, acoger, interiorizar y desarrollar la experiencia de los valores que constituyen la propia identidad y misión cristiana en el mundo. Por eso, la formación obedece a un proceso integral, es decir, que comprende variadas dimensiones, todas armonizadas entre sí en unidad vital. En la base de estas dimensiones, está la fuerza del anuncio kerygmático. El poder del Espíritu y de la Palabra contagia a las personas y las lleva a escuchar a Jesucristo, a creer en Él como su Salvador, a reconocerlo como quien da pleno significado a su vida y seguir sus pasos. El anuncio se fundamenta en el hecho de la presencia de Cristo Resucitado hoy en la Iglesia, y es el factor imprescindible del proceso de formación de discípulos y misioneros….”

De todo esto, podemos concluir que el anuncio del kerygma es un elemento indispensable para el encuentro con Cristo como iniciación de la verdadera vida cristiana y también para su proceso de madurez a lo largo de toda la vida.

El documento explica detalladamente los lugares del encuentro con Jesucristo en 6.1.

Lo más importante es prestar siempre atención para no distraerse por las preocupaciones de este mundo en los momentos y en los lugares del encuentro amoroso con Él, y aprovecharlo al máximo. Si uno tiene este encuentro fecundo a diario, necesariamente le llega la paz, el gozo y un gran cambio favorable. Dicho al revés, sería: si no se dan estos frutos en nuestras vidas, cabe preguntarse si, de verdad, tiene lugar este encuentro personal con el Señor.

“Sin el kerygma, los demás aspectos de este proceso están condenados a la esterilidad, sin corazones verdaderamente convertidos al Señor. Sólo desde el kerygma se da la posibilidad de una iniciación cristiana verdadera.”
¿Por qué tiene, entonces, una importancia tan medular este anuncio kerygmático en el encuentro con Jesucristo?

Porque un encuentro entre Jesucristo y el hombre supone un acercamiento de ambas partes.

De parte de Dios, en primer lugar, porque la iniciativa surge de Él y también por la imposibilidad de parte del hombre de llegar a la intimidad con Dios. Dios se acerca al hombre declarándole su Amor con obras y Palabras, especialmente mediante la encarnación de su Hijo Jesús. Esto es, en resumen, el anuncio del Kerygma. Y este Amor de Dios es lo que da fecundidad a todas las áreas del hombre a lo largo de todo su proceso de madurez y convierte de verdad el corazón y la mente del hombre.

Ahora bien, debe haber una respuesta positiva de parte del hombre para que se dé este encuentro: la fe, la adhesión a la Persona de Jesucristo, el Salvador del hombre. Justamente esta fe es suscitada por el anuncio kerygmático, la declaración del Amor de Dios al hombre.

Esta fe es anterior a la buena conducta del hombre que es consecuencia de su conversión. Sostenemos que la salvación es la gracia concedida por haber creído en el Salvador y no por haber merecido por nuestras buenas acciones, aunque estas son requeridas para confirmar la coherencia de nuestra fe y plenificarla.

Jesús mismo fue el anunciador de este kerygma y de su contenido. Luego de su ascensión, la Iglesia lo proclama con la fuerza del Espíritu Santo como miembro suyo.

En la actualidad, el anuncio kerygmático de parte de la Iglesia, acompañado de obras de credibilidad en la medida de lo posible, y la fe del hombre como adhesión a Jesucristo, son los dos elementos esenciales para el encuentro personal con Jesucristo que renueva siempre a todo hombre.

Dice San Pablo en Rm 10,14-15. 17:
“Pero, ¿cómo invocarlo sin creer en él? ¿Y cómo creer, sin haber oído hablar de él? ¿Y cómo hablar de él, si nadie lo predica? ¿Y quienes predicarán, si no se los envía?... La fe, por lo tanto, nace de la predicación y la predicación se realiza en virtud de la Palabra de Cristo.”

Concluimos que entre los tres elementos: el anuncio kerygmático, la fe y las obras, la prioridad absoluta la tiene el anuncio kerygmático por ser la declaración de Amor de Dios, y también tiene como consecuencia, el encuentro personal con Jesucristo.

Entonces, ¿Qué es el kerygma? y ¿cuál es su contenido, sus características? ¿cómo hay que transmitirlo?

Kerygma es proviene del verbo griego kerysso (proclamar) y que significa el contenido de la proclamación. En los evangelios se refiere a la Buena Noticia de nuestra salvación. Sobre este kerygma San Pablo transmite en 1 Cor 15,1-5 su núcleo:
“hermanos, les recuerdo la Buena Noticia que yo les he predicado, que ustedes han recibido y a la cual permanecen fieles. Por ella son salvados, si la conservan tal como yo se la anuncié, de lo contrario, habrán creído en vano. Les he transmitido en primer lugar, lo que yo mismo recibí: Cristo murió por nuestros pecados, conforme a la Escritura. Fue sepultado y resucitó al tercer día, de acuerdo con la Escritura. Se apareció a Pedro y después a los Doce.”

Desarrollando un poco más, el contenido de esta Buena Noticia se refiere a la Persona viva de Jesús, como la expresión del amor de Dios Padre para con nosotros y sus obras para nuestra salvación. Es decir, Dios amó tanto a los hombres que envió a su único Hijo al mundo, quien también amó a los hombres hasta el extremo, y murió en nuestro lugar como precio de nuestra redención expiando nuestros pecados. Sin embargo, Dios Padre lo resucitó, el resucitado se apareció a los suyos, y después de la ascensión Dios Padre lo hizo sentar a su derecha. Desde entonces, nos hizo también participar en la resurrección de su Hijo derramando su Espíritu Santo.
Ahora, si nosotros creemos en su Amor, y lo confesamos con nuestra boca, seremos salvados (cf Rm 10,9-10). También, por la fuerza del Espíritu Santo podemos confesar a Jesucristo como “Señor” y a Dios “Abba”, Padre (cf Rm 8,15-16). Y comienza una nueva vida de hijos de Dios en nosotros aprendiendo de Cristo, nuestro Señor, Maestro, Hermano mayor, y así, proclamando el Evangelio, dando testimonio de Él con nuestras obras. Esta es nuestra conversión.

Ahora veamos las características de la proclamación del Kerygma.
La proclamación es el anuncio de la Buena y alegre Noticia “desde la azotea” (Lc 12,3) como lo hizo Jesús: “El último día, el más solemne de la fiesta, Jesús, poniéndose de pie, exclamó:…” (Jn 7,37). Así, también comienza el Evangelio de Marcos con la proclamación de Jesús.
Por lo tanto su modo de comunicación es muy diferente de un simple diálogo, debate, catequesis, conferencia de la Biblia o de teología.
Por eso en cuanto se refiere al modo es la proclamación en forma personal a cada oyente, y al contenido es el Amor de Dios y de Jesucristo. Expresado de parte de Jesús de manera casera sería: “entregué mi vida por amor a ti, después del triunfo sobre la muerte, sigo amándote por siempre jamás”. Es la declaración de un amor incondicional hacia cada uno, de esta manera para todos. Esta experiencia es accesible por todos por ser algo fundamental y muy simple en nuestra vida cotidiana, tanto para recibirla como para transmitirla.

Ahora, para el oyente de la proclamación del Evangelio puede haber dos posibilidades de reacción. La primera es aceptar este amor incondicional, que es Jesucristo. La segunda es rechazarlo de modo directo o indirecto. Como mencionamos recién, aquí no se trata de un contenido intelectual difícil, sin embargo, no siempre es fácil aceptar a la Persona de Jesucristo con ese amor incondicional. Porque, por un lado, no es fácilmente creíble para alguien que vive en un mundo donde se ve cada vez menos un amor tan incondicional y perenne; por otro lado, otra causa importante sería la autosuficiencia, proveniente del pecado original.
Por esta razón, para la aceptación de Jesucristo como Evangelio en la vida es casi indispensable la preparación del corazón de los oyentes mediante la Palabra de Dios. De hecho, el mismo Jesús preparaba los corazones de los dialogantes pedagógicamente antes de la revelación de su Persona[4].

Necesitamos mencionar algo acerca de quien proclama el Evangelio:
A partir de la ascensión de Jesús, la Iglesia transmite el Evangelio por medio de Evangelio escrito por los apóstoles y evangelistas. En realidad, esta transmisión se efectiviza como tal cuando el evangelio escrito es proclamado por medio de los anunciadores. Por esta razón, ellos deben ser los profetas, es decir, sus fieles voceros que prestan a Dios, el cuerpo, el alma, el corazón, la boca y creer de verdad la Palabra de Hb 4,12:

“La palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de doble filo: ella penetra hasta la raíz del alma y del espíritu, de las articulaciones y de la médula, y discierne los pensamientos y las intenciones de corazón.”

A decir verdad, Dios puede realizar su obra por medio de cualquier tipo de anunciadores (cf Flp 1,10-18), sin embargo, prefiere un anunciador que haya experimentado su amor y que esté revestido por la fuerza del Espíritu Santo. Porque de esta manera, se transmite mejor el Evangelio y ayuda a sus oyentes con su propia experiencia, los anima con su ejemplo.

Ahora veamos los temas que concretan el contenido del kerygma.

Los temas del primer bloque y del segundo bloque giran en torno a la renovación de la gracia del bautismo y de la confirmación respectivamente. Los temas de cada bloque se dividen a su vez, por su modo de presentación, primero los de anuncio, luego, los de invitación para la aceptación del mismo. Este orden se explica porque se necesita primero el anuncio o la proclamación de la Buena Noticia para que se suscite la fe en Jesucristo por la cual nos adherimos personalmente a nuestro Salvador. El tercer bloque se refiere a los medios de crecimiento espiritual como discípulos misioneros y nueva creatura, y a la exhortación para permanecer y perseverar en Jesucristo. Está orientado a la renovación de la gracia de la eucaristía.

Por el esquema siguiente podemos comprender toda la estructura con más claridad.

ESQUEMA GENERAL DE LA EVANGELIZACIÓN FUNDAMENTAL.
PARA VERLO CON CLARIDAD CLICKEAR SOBRE ÉL.
LUEGO, PARA VOLVER,CLICKEAR EN LA FLECHA MARCADA "ATRAS"(ESQUINA SUPERIOR IZQUIERDA)
COMO OPCION ESTE ESQUEMA TAMBIÉN SE ENCUENTRA AL PIE DEL BLOG



Para el desarrollo de cada tema hay que tomar en cuenta lo siguiente:
-Verdad central anunciada, sencilla y directa.
-Textos bíblicos proclamados con unción del Espíritu Santo (aquí no se trata de leer en voz alta la Palabra de Dios sino de su proclamación prestándole a Dios el corazón y la voz para que Él hable)
-Explicación simple de la verdad central, de forma testimonial.
-Imágenes, comparaciones, ejemplos.
-respuesta y vivencia esperada: explicada y preparada.

Este tipo de proclamación del Kerygma, gracias a Dios, pueden hacerlo muchos laicos sin la necesidad una preparación teológica especial. Lo más importante es transmitir a los demás el mensaje del Amor de Dios con la llama del fuego del Espíritu Santo, para lo cual el anunciador debería estar encendido del mismo.
Con respecto a la relación de la promoción humana y el anuncio kerygmático, podemos decir lo mismo. Es decir, este anuncio es condición indispensable y fundamental para una promoción auténticamente humana. Porque si es verdad que no hay auténtica promoción humana sin la verdadera relación filial con Dios, es entonces, prioritario y fundamental el anuncio kerygmático que da a paso al encuentro con Dios Padre. Porque aunque uno se beneficie de toda la cultura tecnológica y material, no tiene garantía de llegar a la plenitud de su vocación y felicidad si no es con Dios en el centro de su vida. Por eso el anuncio kerygmático como elemento necesario para el encuentro con Él es prioridad absoluta para todos, los ricos, los pobres, enfermos y sanos sin dejar de lado todas otras promociones humanas necesarias. Al contrario, cuando uno toma conciencia y experimenta su verdadera dignidad de hijo de Dios, por sí solo comienza la búsqueda de su vida digna de acuerdo con su identidad. Y el anunciador del Evangelio lo acompañará brindándole la ayuda posible para ello.

Estoy trabajando desde hace 8 años sobre el tema del anuncio kerygmático como base para construir las pequeñas comunidades formando la Parroquia como comunidad de las comunidades. Observando atentamente la vida de las comunidades de la primera época de la Iglesia descrita en el capítulo 2 de los Hechos de los Apóstoles, puedo decir que es posible reproducirla con bastante semejanza en estas pequeñas comunidades y en la gran comunidad parroquial aún hoy en día, en esta sociedad compleja. A manera de testimonio, muchas pequeñas comunidades que surgieron hace 8 años siguen reuniéndose 2 horas semanalmente en la actualidad. Inclusive, en la época de las vacaciones, los que quedan continúan con sus encuentros semanales. Es decir, ellos mismos experimentan la necesidad de reunirse unos con otros como hermanos de una familia en la fe. Se exhortan mutuamente y tratan de perseverar en ella compartiendo al Señor, como así también lo que son y lo que tienen en las buenas y en las pruebas. Es verdad, no siempre es fácil lograr que todos los miembros tengan algunas familias a su cargo como ángel de la guarda visitándolas mensualmente como modo de misión permanente. De todas formas, se muestran fervientes en este tema también. Porque en la medida en que han recibido a Jesucristo vivo en su vida y lo viven, también lo transmiten. Soy testigo del crecimiento de cada uno de los miembros que perseveran en ella y ellos mismos y sus familiares y amigos dan el mismo testimonio.

La finalidad de este escrito es ofrecer al lector una punta de ovillo para poner en práctica todo el documento de “Aparecida” que describe el anuncio kerygmático como iniciación e hilo conductor de la vida auténticamente cristiana. Para un mayor detalle, les ofrezco leer un pequeño libro: El anuncio kerygmático: la laguna más grande en la Evangelización de la Iglesia Católica, del P Navarro Alfonso, Librería Parroquial de Clavería, México.

Sobre el proceso de cómo continuar después del encuentro personal vivo, de ojos abiertos y corazón palpitante con Jesucristo, el documento de “Aparecida” presenta la vida en pequeñas comunidades (6.4.3: nn. 307-310 también n. 278.d), la catequesis (n.278.c), la vida misionera (n. 278 e). A cerca de ello se puede obtener más informaciones detallada, y materiales en www.sinecentral.org, así como distintos cursos de capacitación y experiencias pastorales.

Por último, oro al Padre y a la Virgen por todos los discípulos misioneros que transmiten con alegría a Jesucristo a nuestros hermanos para la Nueva Evangelización y agrego un ejemplar del tríptico de Kerygma publicado por las “Parroquias Evangelizadoras” de Buenos Aires que será muy útil a la hora del anuncio de esta Buena Noticia: “Jesús me amó y se entregó por mí” (Gál 2,20) y lo llevo vivo en mí.
[1] Jn 17,21
[2] Jn 20, 24
[3] Lc 5,15 y Lc 6,18
[4] El diálogo con la samaritana (Jn cap. 4) y la curación de un ciego de nacimiento (Jn cap. 9)

23 abril, 2013

Retiro de crecimiento 2013

RETIRO DE CRECIMIENTO del 03-08-2013
MARÍA MADRE DE LA IGLESIA


Como apoyo tendremos en el libro de la Revelación (Apocalipsis) 2, la visión de Juan acerca de la Iglesia de Éfeso.
Esta comunidad había sido fundada por él y visitada por Pablo:

“El que tiene en su mano derecha las siete estrellas y camina en medio de los siete candelabros de oro (este es Jesús), afirma: Conozco tus obras, tus trabajos y tu constancia. Sé que no puedes tolerar a los perversos: has puesto a prueba a quienes usurpaban el título de apóstoles, y comprobaste que son mentirosos. Sé que tienes constancia y que has sufrido mucho por mi Nombre sin desfallecer (la comunidad tiene obras y cierta rectitud doctrinal y sufrió mucho por el nombre de Jesús). Pero debo reprocharte que hayas dejado enfriar el amor que tenías al comienzo. Fíjate bien desde dónde has caído, conviértete y observa tu conducta anterior. (Somos una parroquia que ha crecido en el amor por Jesús Eucarístico. Debemos revisar el amor que le damos a Jesús todos juntos). Si no te arrepientes, vendré hacia ti y sacaré tu candelabro de su lugar preeminente. (Si no empezamos de nuevo a amar a Jesús) ... El que pueda entender, que entienda lo que el Espíritu dice a las Iglesias: al vencedor, le daré de comer del árbol de la vida, que se encuentra en el Paraíso de Dios. (el árbol de la vida es la Eucaristía).

Debemos ser una comunidad que decide renovarse en el amor que juntos le tenemos a Jesús. Tiene que desaparecer la palabra YO y comenzar a aparecer la palabra NOSOTROS, para rodear de amor a Jesús, renovar la experiencia de poder amarlo.

La Iglesia tiene un problema de todos los tiempos. Jesús entre los suyos no pudo hacer muchos milagros. El amor cuando no crece, decrece. El amor es por definición apasionante y creciente.

Corremos el riesgo en la Iglesia de ser “turismáticos”, que se “calientan”, pero no queman. Entre nosotros tenemos que ayudarnos a amarlo a Él con mayor ternura, con mayor pasión. En nuestras pequeñas comunidades tenemos una gran experiencia comunitaria. Experiencias comunitarias de amor, fuego de amor, de misión, de trabajo. Las cosas del Espíritu no funcionan “a las patadas”, por imposición, sino por atracción.

  ¿Cómo sé yo que estoy amando bien a Jesús? Hay una corriente de fuerza, de ternura, de amor que se vuelve misionera. Lo comunicamos juntos. Para esto hay que hacer una suave violencia a nuestra voluntad.

El amor es como encender un fuego: nuestra oración personal es como el papelito que enciende el fuego. Los palitos son la pequeña comunidad, pero faltan los quebrachos, todos nosotros. No podemos encender el fuego en soledad. Es el riesgo del cristianismo. Los discípulos volvieron de la misión encendidos. Novedad que produce lazos más profundos y más verdaderos.

Hch 2, 42 Todos se reunían asiduamente para escuchar la enseñanza de los Apóstoles y participar en la vida común, en la fracción del pan y en las oraciones. Todos. No siempre estamos todos.
 Tenemos que preguntarnos: ¿por qué no estamos todos? Uno siempre puede aspirar a un poquito más. El amor es creativo e inventa formas novedosas de amarse. San Maximiliano Kolbe decía: Sólo el amor crea. Un santo temor se apoderó de todos ellos. Íntimamente unidos frecuentaban a diario el templo. Y la gente que llevaba veía el amor que se tenían entre ellos. Nos queremos superficialmente. Hay amistades, pero no la de todos. Con sólo una persona con la que uno esté enojado, el sistema del amor se pierde, se pierde el “íntimamente”. Es importante que todos tengamos la lista de todos los que pertenecemos a las Pequeñas Comunidades y que la revisemos con gran realismo. Hay hermanos que no conocemos.

Tarea: promover la visita entre las comunidades.
Uno ama íntimamente al hermano cuando tiene santo temor de Dios.
 ¿Quién soy yo para enojarme con mi hermano? ¿para juzgarlo? Pongo el freno pensando en Cristo. Para poder amar bien a Dios tengo que amar a mi hermano y para poder amar al hermano tengo que amar bien a Dios.

Hay que distinguir entre amor sensual: donde el objeto del amor está en mí mismo y el amor espiritual u oblativo. Utilizo mi cabeza para amar a esta persona. A Dios le interesa lo que ocurre en tu corazón.

El órgano para amar es el corazón. ¿Qué necesita un corazón? Vida (sangre), amor, otros.

¿Hoy mi corazón qué necesita? Hagamos un electro de nuestro corazón, en la experiencia que nos es dada: vida, amor, otros, paz, alegría, finalidad (sentido), comunicación, armonía. A todo ser humano Dios le ha hecho el corazón así. Todo ser humano busca esto. Jesús quería tanto a las prostitutas porque se notaba que necesitaban algo. ¿Qué necesita hoy mi corazón?

También en nuestro corazón está la experiencia adquirida: pecado (celos, envidia, odio, rencor, egoísmo, enojo), carencias, heridas, idolatrías. Dios no nos fabricó así. Esto no pertenece a la esencia de nuestro corazón. El pecado nos aleja de nuestro Padre. Empezamos a tener carencias. Cuando no nos bancamos las heridas, armamos nuestros propios ídolos para satisfacer nuestras carencias. Nuestra vida está signada por heridas. La terapia sirve para “ponerle nombre a los perros”. (Esto es importante porque en el campo, cuando sabemos su nombre no nos atacan)

Promesa de Jesús: Jn 14,23 El que me ama será fiel a mi palabra y mi Padre lo amará y habitaremos en él. Si Jesús dice que va a habitar en nuestro corazón, la buena noticia es que Dios habita en lo íntimo de lo íntimo del corazón del hombre. El Corazón del corazón, dimensión de nuestro ser muy profunda, muy íntima, creada cuando Dios nos ha pensado: Algo de tu vida me pertenece a Mí. Conciencia de ser en Dios en lo más profundo de nuestro ser. Hasta que no lleguemos a tener experiencia de que Alguien vive en nosotros, no tenemos la conciencia de ser en Dios. En toda creatura Dios ha dejado su vestigio, es un anhelo natural de su casa.

Todos tenemos conciencia de ser nosotros mismos, pero hay algo mucho más profundo. Mientras uno no entra allí, sigue viviendo en la periferia. Se entra de la mano del Dueño, de la Santísima Trinidad.

  1- Inconsciencia. Estoy fuera de mi corazón. Nunca me lo pregunto. El 90% de la gente vive en la total inconsciencia. Actuamos en forma inconsciente. Debo detenerme. Nuestra vida y nuestro corazón son un libro abierto.

2- Con cierta conciencia. Tomar conciencia de lo que necesita mi corazón, de cuál es mi pecado fundamental. Tener conciencia de mis carencias, de mis heridas, de mis idolatrías (fijaciones mentales). Una buena forma de descubrirlas: cuándo estoy aburrido, ¿en qué pienso? Una buena fórmula: orar o trabajar. Cuando estás al cohete, te agarra pronto el enemigo. Tenemos una capacidad natural para saber lo que está bien y lo que está mal. Sólo hay una tristeza y es la de no ser santo, de no haber cumplido aquello para lo que Dios me puso en esta vida. Ayudémonos a vivir una vida plena.

3- Tomo conciencia de que soy en Dios. Es el gran lugar de mi propia identidad. Implica nacer de nuevo. Hay un Hoy profundo, pleno, novedoso: la Santísima Trinidad en tu vida.
Cuando san Francisco de Asís lo descubrió se produjeron grandes cambios en su vida. Él anhelaba ser caballero y se enamoró de Dios. Había conocido a Aquel por el cual quería dar la vida. Tomar conciencia de que Él está allí desde el día de mi bautismo. Y uno anda como un mendigo buscando cariño. ¡Despertarme! Es conciencia y no emoción. Hasta que no conozcas este lugar, sos un cristiano turístico. Cuando uno entra, descubre algo de eso: Soy en Dios. Si no soy en Dios, no soy. Cuando no soy en Dios soy la carencia, el ídolo, lo que yo pienso de mí. Niego el mundo, en torno al cual me armo todo un sistema de vida.

En la comunidad Dios nos corre un poquito el velo. El problema de nuestra comunidad es que vivamos de la experiencia de otro. La experiencia de Dios es personal. Cuando tenemos esa experiencia personal nos volvemos realistas porque vemos a Dios en todos, hasta en nuestros enemigos. Dejo de ver con mis propios ojos para ver con los ojos de Dios.

Tengo una visión muy positiva de mi propia vida, empantanado en mi propio yo. Cuando me abro a ese lugar santo, Dios me libera de mi vida y entro en la zona virginal que nadie ha tocado. Es una conciencia de que la muerte no destruye eso, una experiencia íntima de Sus padecimientos y de Su resurrección.

La experiencia de la Samaritana, de Zaqueo, de Marta y María.

  Por donde entramos no importa (si es por la izquierda o la derecha), lo importante es que entremos. Cuando no vamos al fondo, somos gente superficial. Tres medios que se nos dan para poder entrar:
                     • La Palabra, que es el método para entrar
                     • La Eucaristía, trato con el Cuerpo de Cristo
                     • Amor natural sobrenatural. No sólo un amor natural sino también sobrenatural.

Aprendemos a querernos a nosotros mismos cuando nos quieren. Con un mero esfuerzo humano psicológico no podemos entrar en el Corazón. El Dueño de ese espacio es Él, no es mío.

Yo fui a vivir al Centro con Él. Entré y todo el resto lo consagro a Él. Hasta que no hayamos tenido la experiencia de entrar en el Corazón, estamos de turistas y nos vinculamos como turistas, transmitimos a Dios como turistas.

Que hoy anhele mi Corazón.

En este proceso es fundamental la promesa que nos hizo Jesús:

Jn 14, 23 “Quien me ama será fiel a mi Palabra. (Sistema de fidelidad a la Palabra. Sintonizar con la Palabra. Tratar de captar fina y delicadamente qué es lo que me está diciendo el Señor) y mi Padre lo amará; iremos a él y habitaremos en él.

Ap. 3, 15-22 Conozco tus obras: no eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Por eso, porque eres tibio, te vomitaré de mi boca. (Cristiano de apariencia, pero que no está transformado interiormente). Tú andas diciendo: soy rico, estoy lleno de bienes y no me falta nada. Y no sabes que eres desdichado, digno de compasión, pobre, ciego y desnudo. Por eso te aconsejo: cómprame oro purificado en el fuego para enriquecerte, vestidos blancos para revestirte y cubrir tu vergonzosa desnudez, y un colirio para ungir tus ojos y recobrar la vista. Yo corrijo y reprendo a los que amo. ¡Reanima tu fervor y arrepiéntete! (Dejarme corregir y reprender). Yo estoy junto a la puerta y llamo: si alguien oye mi voz y me abre, entraré en su casa y cenaremos juntos. Al vencedor lo haré sentar conmigo en mi trono, así como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono”. El cambio en nuestra vida lo hace Él en persona o no lo hace nadie. Ni yo me puedo cambiar a mí mismo.

Leyendo la Palabra tengo que llegar a escuchar una voz interior que me llama y me hace entrar.

1. Buscar el texto. Posar el Libro

2. Alabar al Padre e invocar al Espíritu Santo en voz alta para que me permita acoger la Palabra.

3. Leer en voz alta y luego nuevamente en silencio. Si hay una Palabra que toca mi corazón, repetirla.

4. Permanecer en silencio, esperando la imagen, palabra o inspiración que me muestre algo.

5. Lo que recibo, lo vuelco en un cuaderno.

6. Si el Señor me ha mostrado algo, pedir la gracia de lo que me ha mostrado. Señor dame la gracia de...

El Padre se dice: éste me quiere escuchar, es fiel a mi Palabra.

  Es el anhelo del corazón de que Dios me hable a través de su Hijo. Mi Padre lo amará y habitaremos en él. Es Dios mismo que me lleva a través de su Palabra y de su Espíritu a pregustar lo que viviremos en el Cielo.
El Espíritu hace que yo sienta calor aquí. “como ardía nuestro corazón” (Como los discípulos de Emaús) porque hay alguien que está enamorado de mí y me está amando.
Un día por semana hacer esa profundización de la Palabra. Experiencia de dedicación, lectura amorosa, interior por la cual me lleno de la Palabra de Dios. Además de aceptarla la transformamos en una experiencia gozosa, un baño espiritual donde lo que importa es la calidad no tanto la cantidad, estar apasionado por conocer su Voluntad.

Cómo diferenciar quien nos habla:
• Si es el Mentiroso sentiremos angustia, inquietud – nos puede tentar con excesos.
• En el diálogo con Dios puede haber perturbaciones. Si es el Amor, producirá alegría.
• Todo lo de Dios es discreto, íntimo, sencillo, con mucho orden.

Pero puede meterse el Enemigo o me puedo meter yo. Podemos alejarlo diciendo: Basta, en el nombre de Jesús. El no puede leer nuestros pensamientos, pero puede mover cosas afuera. Por eso es muy importante no quejarse, no discutir. No tiene sentido discutir si uno está enojado. El diálogo une y el diábolos separa.

Si una inspiración es mía y no es de Dios, enseguida se va.

Las inspiraciones divinas producen alegría, paz, amor, deseo de sufrir por Él.
Preguntarle: Señor, ¿qué me querés decir con esto que me mostraste? ¿por qué me trajiste este recuerdo? ¿qué querés?. El miedo es el contrario del amor y la confianza.
Cuando hablamos con el Señor podemos hablar cara a cara, de lo que nos pasa. Entro por la Palabra y por el Espíritu.

Jn 4 Llegó a una ciudad de Samaría llamada Sicar, cerca de las tierras que Jacob había dado a su hijo José. Allí se encuentra el pozo de Jacob. Jesús, fatigado del camino, se había sentado junto al pozo. Era la hora del mediodía. Una mujer de Samaría fue a sacar agua y Jesús le dijo: “Dame de beber”. Sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar alimentos. La samaritana le respondió: “¡Cómo! ¿Tú, que eres judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?”... Jesús le respondió: “Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice: “Dame de beber”, tú misma se lo hubieras pedido, y él te habría dado agua viva”.

“Señor, le dijo la mujer, dame de esa agua para que no tenga más sed y no necesite venir hasta aquí a sacarla”. Jesús le respondió: “Ve, llama a tu marido y vuelve aquí”.

 La mujer respondió: “No tengo marido”. Jesús continuó: “¡Tienes razón al decir que no tienes marido, porque has tenido cinco y el que ahora tienes no es tu marido; en eso has dicho la verdad”.

La mujer le dijo: “Señor, veo que eres un profeta. Nuestros padres adoraron en esta montaña, y ustedes dicen que es en Jerusalén donde se debe adorar”. Jesús le respondió: “Créeme, mujer, llega la hora en que ni en esta montaña ni en Jerusalén se adorará al Padre... La hora se acerca, y ya ha llegado, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque esos son los adoradores que quiere el Padre. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad”.

La mujer le dijo: “Yo sé que el Mesías llamado Cristo debe venir. Cuando él venga, nos anunciará todo”. Jesús le respondió: “Soy yo, el que habla contigo”. En ese momento llegaron sus discípulos y quedaron sorprendidos al verlo hablar con una mujer. Sin embargo, ninguno le preguntó “¿Qué quieres de ella? o ¿Por qué hablas con ella?”

La mujer, dejando allí su cántaro, corrió a la ciudad y dijo a la gente: “Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que hice. ¿No será el Mesías? Salieron entonces de la ciudad y fueron a su encuentro.

“Mi comida es hacer la voluntad de aquel que me envió y llevar a cabo su obra... Levanten los ojos y miren los campos: ya están madurando para la siega.

Muchos samaritanos de esa ciudad habían creído en el por la palabra de la mujer, que atestiguaba: “Me ha dicho todo lo que hice”. Por eso, cuando los samaritanos se acercaron a Jesús, le rogaban que se quedara con ellos, y él permaneció allí dos días. Muchos más creyeron en él, a causa de su palabra. Y decían a la mujer: “Ya no creemos por lo que tú has dicho; nosotros mismo lo hemos oído y sabemos que él es verdaderamente el Salvador del mundo”.


Problemas de la Samaritana

1. Los prejuicios. Problema grave de la vida espiritual. Provienen de las carencias. Muchas de nuestras heridas provienen de carencias de desconfianza, miedos. ¿Y si Dios me pide algo? Tengo miedo de lo que puedo perder. ¿Qué prejuicios por carencias o por heridas tengo en mi relación con Dios?

Jesús fatigado y cansado del camino se sentó junto al pozo. Es muy profundo el Corazón del corazón. No se entra allí de cualquier manera. Jesús le dice: Dame de beber. Quiero beber de tu pozo. Le quiebra el prejuicio. Se lo quiebra con el conocimiento, con el estudio. Si me conocieras no tendrías miedo. Si supieras quién soy, me pedirías. Pensamos que Dios tiene poco para darnos. No entramos en lo profundo. El pozo está acá, en nuestro corazón. Acá está el agua viva. El agua viene de adentro. Nos vamos del pozo y buscamos el agua afuera para llenar el pozo, cuando hay que buscar adentro.

Del conocimiento viene el pedido y del pedido el don. Por eso es muy importante que en el horario espiritual dediquemos tiempo al estudio de las cosas de Dios, calidad.

2. Segundo problema: 5 maridos. Vida emocional problemática. Vida dominada por las heridas. Pocas personas están capacitadas para vivir en sociedad y vivir bien. No hay conocimiento de la vida emocional. El Señor desde el interior nos sana interiormente, nos hace entrar en un proceso de sanación profunda. Necesitamos que el Señor nos sane. La comunidad tiene la obligación de ayudarme a crecer emocionalmente. Tiene que ayudarme a entrar en el Corazón del corazón, a crecer como persona en las dimensiones que me toca crecer. No tengo que convertir mi raye en una excusa para no ser feliz. Tengo que ser un factor de sanidad en mi casa. Tener un vínculo sano, fomentarlo, agradecerlo, potenciarlo. Arreglar mi vínculo con Dios. Preguntarle: Señor, ¿qué tiene que cambiar en mí para llevarme bien con los demás? Yo hago el esfuerzo por cambiar y Jesús me va a dar la gracia de cambiar. Dedicate a Dios que transforma tu vida y todo va a estar bien. La transformación se produce desde dentro para afuera. Debo tomar conciencia de lo mucho que valgo para Dios, re comprensión de la vida desde Jesús. El Señor viene a cambiar nuestra vida. Los cinco maridos son también los ídolos. Puede ser que tenga idolatrías en mi vida. Puede haber ídolos que están ocupando el lugar del trono.

3. Tercer problema: mi religiosidad. ¿En qué está apoyada mi religiosidad? ¿A qué está agarrada mi vida? Mi Padre busca alguien que se relacione en espíritu y en verdad, como es adorado el Padre por la Palabra, de la mano del Espíritu. Si uno adora con la Madre, María juega de nuestro lado. Ella es Maestra de oración. María es un lugar privilegiado. La vida espiritual es apertura, gracia, regalo. Invocar de verdad al Espíritu.

4. Soy Yo, el que habla contigo. Autoridad que me deja sin palabras. No hay verdadera oración del Corazón del corazón de los chusmas, de los que están preocupados de lo que le pasa al vecino. Los discípulos se quedaron todos callados. La mujer dejó su cántaro, corrió a la ciudad y dijo: Vengan a ver a un hombre. Signo de que su oración fue verdadera: fue a comunicar, con alegría lo que ha experimentado.

5. Alimento de Jesús: hacer la voluntad del Padre. Cuando comemos la Eucaristía, la como mal si no le pregunto ¿qué quieres que haga en la semana? Mi alimento, cuando como a Jesús, es preguntarle al Padre cómo quiere ser adorado en Espíritu y en Verdad. La Eucaristía debe marcar mi estilo vital de toda la semana. Me abro profundamente para escuchar cómo debo hacer la voluntad del Padre.

6. Levanten los ojos y miren los campos. La voluntad del Padre es que todo el mundo se salve. La sed de Jesús es salvar las almas. El resultado de vivir del Corazón del corazón no es el vacío sino que brota de una experiencia interior. Se quedó dos días. Sabemos que es el Salvador del mundo: anuncio testimonial.

Cuando la adoración es en Espíritu y en verdad, explota. La mujer agarrada a su cántaro entra al pozo, a lo profundo de su corazón. Se produce el Encuentro. Deja su cántaro y corre a anunciarlo.

22 abril, 2013

Retiro de crecimiento 2013

RETIRO DE CRECIMIENTO del 22-06-2013
MARÍA MADRE DE LA IGLESIA

PARROCO: LOSADA, ADOLFO LUCIANO
 

La identidad más profunda de nuestra parroquia es EVANGELIZADORA.

Por eso, todo lo que hacemos: amar, hablar, pensar, vivir, debe hacer que cuantos se nos acerquen se digan: “Esta persona tiene algo de Jesús”. Debemos llevarlos a un contacto vivo con Jesús; y para eso, debemos llevar una vida distinta a la que llevan los demás. Todos los cristianos deberían al menos producir otro cristiano. ¿Alguna vez en mi vida he acercado a alguien a la fe?

 

Este retiro se va a desarrollar apoyándose en dos cartas de Pablo: Romanos, 12 y Colosenses, 3, y en 3 grandes maestros de espiritualidad: San Agustín; Santo Tomás de Aquino y San Francisco de Sales.

 

Dios, que podía hacer las cosas sin nosotros, ha decidido hacerlas con nosotros. Esto implica un riesgo, porque nos deja libres. En la Biblia hay una palabra que expresa la acción amorosa de Dios hacia nosotros: “Berit” que significa pacto, alianza.

 

Dios hace una alianza con nosotros que somos preciosos a sus ojos. De nuestra parte tenemos que entregarle lo que somos, sin menospreciarnos. Como somos frágiles, tenemos que entregarle al Señor nuestra fragilidad. Somos algo precioso a los ojos del Señor. Algo que estaba perdido y El vino a salvar, a encontrar. Dios se alegra de encontrarnos. Somos la gente más valiosa de la Tierra. No hay entre nosotros inútiles. En el Reino de Dios no hay inútiles, hay siervos. Siervos de un Rey; somos príncipes. Dios ve una reina en cada mujer. Mi persona es valiosa. Fui pagado a un alto precio: la sangre de Jesucristo. Cuando uno encuentra una joya en el barro la recoge, la saca del barro. Estábamos en el barro del mundo y Dios nos sacó del barro para después limpiarnos, a fin de que transformemos nuestra vida. Dios quiere hacer de nosotros hombres y mujeres nuevos.

 

Cuando el cristiano no transforma su vida humana sigue siendo un odre viejo. El vino nuevo de la unción rompe el odre y la unción se pierde. San Agustín dice: Aquel que te creó sin ti, no te salvará sin ti. El Señor podría haber llevado sólo su Cruz, pero quiso compartir con nosotros ese honor. Se produce una alianza: las cargas las lleva Jesús, pero yo colaboro con mi pequeña parte, con mi vida. Asumo mi vida tal cual es.

 

Rom 12, 1-2 Por lo tanto, hermanos, yo los exhorto por la misericordia de Dios a ofrecerse ustedes mismos como una víctima viva, santa y agradable a Dios: éste es el culto espiritual que deben ofrecer. No tomen como modelo a este mundo. Por el contrario, transfórmense interiormente renovando su mentalidad, a fin de que puedan discernir cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, lo que le agrada, lo perfecto.

 

La moral cristiana es una moral de Alianza, de pacto. En las alianzas lo importante son los contrayentes. Si hay problemas en mi comunidad, no la abandono sino que permanezco y lucho. La fidelidad es importante: el que permanezca hasta el fin se salvará

 

San Pablo nos llama hermanos y nos exhorta. Exhortar es motivar a ordenar la vida, traer nuevamente al orden, y eso en la misericordia de Dios. Hay una relación entre mi desorden y la misericordia de Dios. Él es quien obra en mí. Yo soy un aliado, un colaborador de la obra que Él está haciendo en mí.

 

Pablo exhorta a: A ofrecerse ustedes mismos como una víctima viva, santa y agradable a Dios. Hostia significa víctima. Las víctimas del Antiguo Testamento eran animales sin defecto que se mataban y eran consumidos por el fuego. Víctima es alguien que participa de la muerte de Jesús y es consumido por el Espíritu. Es entregarme de tal manera a la muerte de Cristo y al Espíritu Santo que me consuma y que no quede nada de mí.

 

¿Quién está dispuesto a dejarse consumir por el Señor, a ser vivificado por el Espíritu?

 

Víctima viva. Es alguien vivificado por el Espíritu Santo. Hay personas que parecen muertas porque todo en ellas es queja, protesta. Para revivir hay que moverse y vivir en la presencia del Espíritu Santo, invocándolo con o sin ganas. Santo significa separado para Dios, distinto, que no toma como modelo a este mundo, que quiere ser agradable a Dios. Lo que le desagrada a Dios no es mi persona, sino cosas específicas de mi vida.

 

Deberíamos preguntarnos ¿Esto le agrada a Dios? ¿Cuáles son las cosas concretas de mi vida que le desagradan a Dios? ¿Le ofrezco lo que hago, mi vida, me ocupo de estar vivo, en ser santo y agradable a Dios?

 

Nadie se “auto exhorta”. Para ello necesito a los hermanos, a la comunidad, al discipulado. Día a día los hermanos me ayudan en ese camino.

 

Transfórmense interiormente renovando su mentalidad. La transformación comienza en el pensamiento. ¿En que pienso todo el día? Tal vez en buena parte en cosas de la Iglesia. Pero, ¿Pienso en El, y en lo que significo para El? Debemos cambiar nuestra mente. ¿En qué piensa nuestra mente? Lo que tenemos en el corazón es lo que nos sale fuera.

 

Hay que renovar la mente para discernir lo que le agrada. Trataré de ofrecerle algo bueno, para agradar a mi Padre, no por mí; no para ser perfecto, sino porque trato de ser perfecto por Él.

 

Pensemos en los impedimentos:

¿Qué es lo que me impide ser una persona viva? (Buscar mi idea fija)

¿Qué es lo que me mantiene no santo, en relación con el mundo; qué me quita vitalidad, me quita la energía de vivir?

¿En qué no soy agradable a Dios?

 

Con respecto al cambio hay que confiar en la obra de Dios en nosotros por la fe, no en nuestras obras humanas. Si hay dificultad para cambiar algo tengamos en cuenta que “un sacrificio agradable es un corazón contrito y humillado”. Le entrego mi impotencia en esa área y confío en su ayuda para ir transformándome. Confío en su misericordia.

 

Las cosas buenas del mundo sí, las otras no. No me sirven los apegos que me desordenan, porque no van con el concepto de víctima agradable a Dios. El chusmerío es un modo de poder.

 

Ahora en positivo:

¿Qué cosas de la vida espiritual me hacen bien? Son los reaseguros de vida, lo que me vitaliza, lo que custodia mi vida.

¿Qué cosas me protegen del mundo? El mundo nos quita la sensibilidad espiritual. Lo que incorporamos de afuera para adentro se mete adentro. El mundo es lo que me saca de Dios. Queremos darle a Jesús lo mejor. Porque Él me lo ha dado todo, yo quiero darle todo. Debemos ir modificando de a poquito las cosas.

¿Qué es lo que le agrada a Dios? Te ofrezco mi pecado y lo hermoso que hay en mi corazón. Todo lo que le damos no se pierde. Todo lo que me has dado, todo te lo entrego Señor.

 

Puedo agradar a Dios ofreciéndole pequeñas cosas que me molestan, por ejemplo acomodar la cama ni bien me levanto: “estas cosas las hago por vos Señor”. Pequeños (o grandes) aguantes de maltrato verbal, sin reaccionar.

 

Rom 12,3-5 En virtud de la gracia que me fue dada, le digo a cada uno de ustedes: no se estimen más de lo que conviene; pero tengan por ustedes una estima razonable, según la medida de la fe que Dios repartió a cada uno. Porque así como en un solo cuerpo tenemos muchos miembros con diversas funciones, también todos nosotros formamos un solo Cuerpo en Cristo, y en lo que respecta a cada uno, somos miembros los unos de los otros.

 

Hay que estimar a los demás como más dignos, pero no hay que menospreciarse: “tengan por ustedes una estima razonable, según la medida de la fe que Dios repartió en cada uno.” Me estimo con la razón. Si me estimo con el corazón, me voy a sobre estimar. Quien no se valora comete un pecado grave contra Dios. No es aceptable que un cristiano se maltrate a sí mismo.

¿En qué soy valioso para Dios? ¿Qué cosa valiosa de Jesús o de María hay en mí? Buscar 3 cosas.

¿Qué aptitudes/capacidades Dios ha puesto en mí? Si no conozco mis aptitudes, voy a complicar la vida del cuerpo, mirando lo que tienen los demás.

¿Qué virtud, qué carisma Dios ha puesto en mí? Con respecto a los carismas, nadie puede ejercerlos a voluntad. Siempre son puestos al servicio de la totalidad y son confirmados por la cabeza. Tiene que ser un llamado y ser reconocido por la cabeza (obispo/párroco) y el cuerpo de la Iglesia.

 

Los enfermos y los ancianos se ubican entre los miembros más sufridos del cuerpo del Señor. Son los más importantes porque están ubicados en las llagas del Señor, de donde surgen las gracias.

Todos tenemos que estar ubicados en el corazón del Señor. No hay que desmayar si nos topamos con impedimentos naturales. Sor Faustina era melancólica. San Francisco de Sales era colérico.

 

Repitamos: Yo, por la gracia soy único, irrepetible, creado por amor, con una identidad única que sólo el Creador conoce y que ni siquiera yo puedo cambiar. Soy el que soy por la gracia de Dios.

 

IDEAL PERSONAL DE SANTIDAD

 

Todos tenemos que brillar, cada uno con su luz y su propia belleza, con su imagen y su propio color, como un píxel. Cuantos más píxeles, más definida es la imagen de Jesús. El Cristo total: Cabeza y Cuerpo.

 

Buscar una imagen bíblica que traduzca quien soy yo para Jesús = mi ideal personal de santidad. La confirmación de Dios de lo que ya soy y que tengo que mejorar. Puede ser muy difícil, pero si no se da importancia a esto, somos turistas religiosos. Ayudan a encontrar el ideal de santidad imágenes simples: roca, casa, bosque. Para eso debemos conocer la Palabra. Las palabras se presentan a menudo espontáneamente al leer la Biblia

El ideal personal de santidad no viene de afuera. Es lo que soy, el que soy por la Gracia de Dios. Debemos pedirle al Espíritu Santo y a la Virgen que nos lo muestren.

 

¿Qué nos impide ver nuestro ideal personal de santidad?: Nuestros pecados capitales.

 

Nos armamos un ídolo de nosotros mismos. Estamos deformados por el proceso educativo. El que podamos ver nuestro ideal personal de santidad va de la mano con la sanación de nuestras heridas. Dios sabe quién somos.

Los pecados capitales son: la gula o concupiscencia del paladar, la fornicación (lujuria), la avaricia o amor al dinero, la ira, la tristeza, la acedia (aburrimiento de todo hasta de Dios, inapetencia o tedio del corazón), la vanagloria, la envidia, la soberbia, la pereza.

Son pecados anti filiales, es decir contra el Padre. Me tengo que cuidar a mí mismo. Idolatría de mí mismo.

 

Col 3, 2-3 Tengan el pensamiento puesto en las cosas celestiales y no en las de la tierra, porque ustedes están muertos, y su vida está desde ahora oculta con Cristo en Dios. Cristo es todo y está en todos.

 

Gula: Dios no me cuida. Si no me proveo de alimento no me lo va a dar nadie. /Avaricia: voy a acumular para estar resguardado/ Lujuria: me voy a dar mis placeres / Pereza: si hago mucho esfuerzo me voy a morir. No voy a gastar mi vida. Se cuida porque Dios no lo está cuidando ni proveyendo cariño. /iracundo: es una persona que se siente abandonada, que tiene que cuidarse a sí misma. /Triste: la vida me engañó. Dios conmigo se equivocó. Los casos graves de tristeza derivan en depresión. /Vanagloria: se recomienda a sí misma. Es auto-referencial. No estuvo la mirada de otros que lo hayan valorado. /Soberbia, orgullo pecado satánico: no acepta sus límites, que es criatura, que se puede equivocar; es lo contrario a la humildad. El rebelde se enoja, pero utiliza la soberbia como modo.

 

Tengan el pensamiento puesto en las cosas celestiales y no en las de la tierra.¿Cómo se curan los pecados capitales? Dependiendo del Padre y de los hermanos. Tenemos que poner los ojos en el Cielo, donde está nuestra verdadera identidad. Todos los males vienen del vacío. El Espíritu Santo quiere penetrar nuestra mente y plenificarnos, ungirnos. Vengo a llenar la esponja para después volcarla en la vida. Nos pone en contacto con nuestra debilidad.

 

La verdadera identidad del cristiano está escondida en Cristo. Para encontrarla los monjes trabajan en el conocimiento bíblico y en el propio conocimiento. Frente a las tentaciones de los pecados capitales nos decimos: ¿Por qué estoy sintiendo esto? ¿Cuál es el motivo por el cual estoy enojado?

Si Dios me ama, si me valora, si me espera. ¿Por qué yo no?

 

Todos los males vienen de la falta de unción, cuando estamos sin consuelo espiritual. Se trata de estar espiritualmente bien en todos lados. Importa si no estamos bien en casa, porque no podemos estar permanentemente en la Iglesia. Debemos ir a casa con esa unción que tomamos en la Iglesia.

 

Col 3, 12 Como elegidos de Dios, sus santos y amados, revístanse de sentimientos de profunda compasión. Practiquen la benevolencia, la humildad, la dulzura, la paciencia. Sopórtense los unos a los otros, y perdónense mutuamente siempre que alguien tenga motivo de queja contra otro.

Debemos transformar nuestra vida concreta de todos los días. ¿Cómo mantener encendida la llama del amor? Lo más propio del amor es la constancia.

 

Cosas que nos ayudan a mantener nuestra lámpara encendida:

 

Mi horario espiritual.

Examinarme diariamente en mi relación con:

- Dios: cosas mínimas que la garantizan: lectura de la Palabra, rosario, meditación, misa

- mi persona: cuidado personal, orden, gimnasia...

- con los demás: mi familia, la comunidad.

- el trabajo: cumplimiento, responsabilidad.

- Actitud fundamental que quiero cambiar, que me proteja de mi pecado capital dominante

- Pequeña oración o jaculatoria: Señor, dame la gracia de...

Chequearlo mensualmente con algún hermano.

 

21 abril, 2013


RETIROS DE CRECIMIENTO

EN MARÍA MADRE DE LA IGLESIA

PARROCO: LOSADA, ADOLFO LUCIANO


(Buenos Aires) de 2011 y 2012

- LA VIDA QUE NO CRECE EMPIEZA A MORIRSE.
- PONER A LOS OTROS EN CONTACTO CON JESÚS VIVO.
- LO PROPIO DEL AMOR ES RECORDAR LAS PALABRAS DEL AMADO.

Segundo retiro de crecimiento de 2012: 28-7-12


La vida que no crece empieza a morirse.

 Si la vida de crecimiento se va enfriando es porque no crece. Debemos ser una lámpara encendida comunitaria y personalmente. Quien llega encendido, enciende a la comunidad, y si se está apagando, la comunidad lo cobija. Para que haya crecimiento debe haber perseverancia y alimento. Sin estas dos realidades, la llama que encendimos se apaga.

Perseverancia: si vamos siempre tras una novedad, si constantemente estamos cambiando, no crecemos. Debemos tener la determinada determinación de Sta. Teresa de Ávila: mantener la determinación, sabiendo que Dios respeta siempre nuestra libertad.

Alimento: el alimento permite que la llama continúe ardiendo.

Mt 25: Parábolas del Reino de los Cielos. El Reino de los Cielos será semejante a diez jóvenes que fueron con sus lámparas al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco, prudentes. Las necias tomaron sus lámparas, pero sin proveerse de aceite, mientras que las prudentes tomaron sus lámparas y también llenaron de aceite sus frascos. Como el esposo se hacía esperar, les entró sueño a todas y se quedaron dormidas. Pero a medianoche se oyó un grito: “Ya viene el esposo, salgan a su encuentro”. Entonces las jóvenes se despertaron y prepararon sus lámparas. Las necias dijeron a las prudentes: “¿Podrían darnos un poco de aceite, porque nuestras lámparas se apagan?” Pero estas les respondieron: “No va a alcanzar para todas. Es mejor que vayan a comprarlo al mercado”. Mientras tanto, llegó el esposo: las que estaban preparadas entraron con él en la sala nupcial y se cerró la puerta. Después llegaron las otras jóvenes y dijeron: “Señor, señor, ábrenos”, pero él respondió: “Les aseguro que no las conozco”. Estén prevenidos, porque no saben el día ni la hora.

Propósito de este año: carta del párroco.
¿Estoy adhiriendo personal y comunitariamente a este propósito? Es la ley del amor, la vida del Espíritu Santo que envuelve a todo nuestro ser. Comenzamos un camino por el que debe resplandecer el amor en nosotros. Quien me ve, ¿puede decir: “esta persona es amorosa, hace que mi vida sea mejor, más plena”? Los parientes son los primeros que detectan esto. Si mi corazón está “esponjoso” o es una piedra dura. ¿vale realmente la pena vivir con esta persona? ¿me alienta a que la vida sea mejor?

Examen de conciencia: Las personas luminosas atraen. Los santos eran personas atractivas. La luz no se toca, la luz es de Dios. El santo irradia una luz amable, que te purifica si estás en las tinieblas; es una persona que pone la verdad en la vida de los demás.

¿Creció la luz del Amor que causa el Espíritu Santo en mí, o me estoy avinagrando?

La lámpara arde mediante el alimento de pequeñas gotas de aceite, pequeñas gotas fieles. Lo más propio del amor es la constancia: permanecer y perseverar. Quedarse quieto, interior y espacialmente.

Un ejemplo de la perseverancia nos lo da el relojero que está concentrado: se aplica a una cosa y sólo a esa cosa. Yo tengo que cambiar. El otro no va a cambiar. Debemos hacer lo que nos toca. Don Joao Pozzobon caminó 355.000 km con la Virgen. Tenía 10 hijos. Uno de ellos que era rebelde se fue de la casa. Don Joao murió llevando la Virgen. Lo atropelló un camión. Todas las mañanas hasta el mediodía labraba la tierra. Tenía un almacén. Yo, como padre algo debo haber hecho mal. Dios es el que mueve, y yo con mi pequeño sacrificio lo muevo a Dios.

En Mt 25 las jóvenes vírgenes están esperando la llegada del esposo. Hay 5 necias = tontas, que no se proveen de aceite y otras 5 prudentes = sabias, que toman sus lámparas y llenan sus frascos.

La obra de Dios se hace esperar. Quien quiera encontrarse con el Señor tiene que esperar. Tener sueño es la capacidad de descansar en Dios. La gente que tiene insomnio es porque quiere controlar la vida, porque no quiere morir. Lo único que hay que trabajar en la vida cristiana es el interior, que tiene un sentido místico.

Una experiencia fuerte de Jesús es algo que me puede hacer mantener la espera hasta que me encuentre con Él. Los frasquitos de aceite extra hasta que llegue la hora del encuentro: la muerte.

Las jóvenes se despertaron y prepararon sus lámparas. Hay algo de este aceite extra que es incomunicable. Nadie puede darme su santidad personal. Nadie puede pasarme su experiencia. El aceite tiene que ser preparado con anterioridad. Entran en la sala nupcial y se cierra la puerta.

Si no tenemos nuestro frasco de aceite extra, Jesús tendrá que obligarse a desconocernos. Es el aceite de la perseverancia en las pequeñas obras de cada día hechas para la gloria de Él y el bien de los hermanos. Tengo que ser capaz de darme cuenta de que la gloria es de Él y lo que hago es para el bien de mis hermanos. Es la medida de lo que es la prudencia.

La sabiduría santaEs la concentración de todas mis fuerzas en Dios, deshaciéndome de todo lo que no sea Dios o vaya en contra de Dios por amor, mediante el amor y para el amor; para poder tener un encuentro de amor con Dios y con mis hermanos. Todo lo que hago puede ser ocasión de encuentro con Dios. De esta manera la vida se convierte en una ofrenda, en una hostia santa.

Esto es lo que determina absolutamente todo. Es una actitud frente a la vida plena, dejando todo lo que no viene de Dios. El piso son los 10 mandamientos, después viene lo de arriba. Esto es lo que va a resplandecer en el corazón de las personas. Las personas ven que Dios es el gran amor de mi vida y que por Él puedo hacer absolutamente todo.

Cuando detrás de mi oración vocal no está la vida, no pasa nada. Cuando alabamos a viva voz, la alabanza nos señala lo que no es coherente en nuestra vida. Tenemos que alabar y “bancarnos” que la alabanza nos diga:“estás llevando una vida incoherente”.

Una persona no puede ser “mística” y por otro lado no lavar los platos en su casa. Cuando no se ama lo pequeño, no hay fidelidad. Dios está cerca del humilde. El trabajo es un camino para ir a Dios, con la conciencia de que lo que hago es para Dios. Estoy haciendo esto, pero estoy pensando en el Señor. Cuando en la misa nos distraemos... en la misa estamos consagrando al mundo. Deberíamos preguntarnos ante cada cosa: ¿es para la gloria de Dios? Dios se regala a la persona que es fiel en lo pequeño. Debo ser muy fiel en las cosas pequeñas de mi vida.

Aunque la gente venga a verme, tengo que estar con la persona pero interiormente conectado con Dios. Tenemos que concentrarnos en lo que hacemos, pero con el corazón en Dios. Todo el tiempo tengo que estar pensando en Dios. La realidad es que el enemigo trata de sacarnos de ese punto de sabiduría santa.

¿En qué cosas inútiles gasto mi tiempo?

Gastamos mal es tiempo queriendo sacar lo malo. Gastemos el tiempo haciendo crecer lo bueno. Los santos se burlan del demonio. Debemos ocuparnos en que crezca el trigo.

Si procuramos ser buenos, lo malo va a decrecer. Cuando más te preocupes en amarlo a Él y en hacer las cosas por Él, enseguida vas a crecer. No nos tenemos que distraer de Dios. Los arqueros están concentrados en un punto. Lo único que tenemos que hacer es volver a Él. Tener todo el tiempo el pensamiento centrado en Él. En Él, en Él y en Él. Una sola cosa es necesaria.

Apenas logro amarlo a Él. Cuando uno dispersa las fuerzas, se desconcentra. El demonio teme a una persona que vive bien una realidad, una virtud cristiana con todo el corazón. El Señor lo bendice y Satanás lo teme. Santo es quien todas las mañanas se decide a empezar de nuevo, para que Él resplandezca en él.

Debemos vivir la vida a la luz de la fe, y el Espíritu Santo da dones a quien lo ve luchando de esta manera.

La tablita sirve para que todos los días intentemos vivir esto. Es el espejo en el cual miro cómo estoy, para saber cuánto aceite tengo en mi lámpara.

Llego a casa y me pongo a laburar por los demás. El trabajo se tiene que convertir en una alabanza, en un gozo. Estoy esperando poder ofrecerme. Si no nos convencemos de esto como equipo, no despegamos.

El cristianismo es heroico:

Mt 19,29 Y el que a causa de mi Nombre deje casa, hermanos o hermanas, padre, madre, hijos o campos, recibirá cien veces más y obtendrá como herencia la Vida eterna.

Mt 5, 29/Mc 9,47 Si tu ojo derecho es para ti una ocasión de pecado, arráncalo y arrójalo lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena.

Algo hay que dejar por Él, y sólo por Él. No es una convocatoria para cobardes. El cristianismo exige un heroísmo radical, nos pide una actitud y hechos heroicos. Debemos atacar a un frente por vez. El Señor es razonable. No exige de todos un mismo heroísmo.

A la Iglesia le repugnan las “élites”. A Jesús le encantaban las masas. La masa es muy inflamable. La santidad es personal. Todos somos responsables, cada uno de su santidad. Cuando mayor sea el número que se congregue, tanto mejor.

Jesús mantiene una medida equilibrada, no quiere apagar la mecha humeante, habla del fermento en la masa, de la luz en las tinieblas. Debo trabajar en mi persona para que otros puedan crecer. Encenderme en ese amor que va a cambiar al mundo. Grandes son las exigencias de Jesús.

Tengan cuidado con protestar, tengan cuidado porque te manda más. Nos sentimos exigidos y superados. En vacaciones uno tiene la oportunidad de mirarse el corazón.

Cuando el crecimiento se vuelve una especie de hobby, tengamos cuidado: Nos estamos jugando la vida eterna y la vida de los que amamos. Tengo que realmente comenzar a preocuparme por la vida de mis hermanos. Si planteamos grandes exigencias, que vayan unidas a la generosidad, no a la obligación. Si un superior se la pasa todo el tiempo diciendo: tú debes, tú debes... todo el mundo se va a deprimir. Cuando dice Cuando el deber se transforma en querer es porque mi tengo halló el valor de mi amor, porque quiero hacerlo por Él, porque quiero ser muy generosa con Jesús.

San Ignacio presenta el tema de manera clásica. Jesús es el comandante que va en medio de su pueblo. “Si quieres”à es una exhortación a la buena voluntad. El Espíritu Santo actúa bien con nosotros, cada vez nos volvemos más generosos. ¿Cómo puedo dar la vida por mi hermano? El Espíritu Santo es don. No fuerza a nadie. Atrae fuertemente y actúa suavemente. Desata las amarras que nos atan.

¿Qué me tiene atado? ¿Qué me impide ser generoso con Jesús?

­ El pecado (debemos luchar a brazo partido contra el pecado mortal)

­ Una persona, un afecto.

­ Una fama, un título, una apariencia.

­ Una cosa

­ Una comida

­ El dinero

­ Los libros.

­ Tenemos que cuidar mucho el lenguaje

Es un trabajo de relojería, concentrado en el corazón, concentrado en una parte del reloj; y para eso tengo que desprenderme de tantas cosas. Tengo que desprenderme hasta de la idea que tengo de Dios. Decirle: No sé quién sos. Dios es un misterio que se me va revelando. Tengo que renunciar a mi Dios y a la idea que tengo de lo que Dios quiere conmigo.

Si quieres, es la palabra misma de Jesús. Si no quieres, conténtate con ir a misa y punto. La confesión y la misa alcanzan para la vida eterna. Pero si quieres, ve y vende lo que tienes.

Si quiero ser perfecto, si quiero ser un imitador de Jesús, una reproducción de su vida en medio del mundo. No debes. El Señor llama a la generosidad. No a tener ideas o decisiones heroicas sino actosheroicos. El hombre crece con ideales muy altos. Es difícil, pero no imposible; porque vivo en lo pequeño, para agradar a Jesús. Hechos, actos pequeñísimos, heroicos. Todos los días puedo darle un poquito más al Señor. Despertar el heroísmo en cada uno de nosotros en todos los aspectos de la vida, hasta el punto que mi corazón pueda ser noble.

(Compartir en grupitos de a tres impresiones y preparar alguna pregunta)
(Aceite de la lámpara: fidelidad pequeña para iniciar el camino de la santidad).
(¿Cómo disciplinarnos para vivir cada acción para Dios, en Dios y por amor a Dios y al hermano?)

Estructura de la primera carta de Juan

En la comunidad de Juan se ha producido una crisis importante: hay hermanos que dicen que ellos son los verdaderos cristianos y otros que se sienten desorientados.

Los verdaderos hermanos:

­ Reconocen el nacimiento de Cristo en la carne. El anticristo niega el misterio de la encarnación y sus consecuencias.

Son falsos los hermanos que:

­ Dicen no tener pecado. Los cátaros o gnósticos niegan todo lo que sea la carne. Ven las relaciones sexuales como algo indigno.

Juan defiende el débito matrimonial. Santo Tomás dice que quien no goza, peca. No hay nada de lo humano que sea extraño para Dios. En este contexto surge la secta. Los fariseos se sentirán mejores que los otros.

Creer en todas las fórmulas, mesías, iluminados, provoca neurosis. Nadie es especial. Somos todos iguales.

Todo lo que nos aleje de lo verdadera y honestamente humano no es cristiano. El mundo no está podrido. El problema está en el corazón que está corrompido. Cuando arreglo mi corazón, arreglo el mundo.

La señal perfecta de que soy un seguidor de Jesús es que amo a mis hermanos.

LuzàHijo

Hay tres formas de hablar de Dios Padre àPadre

AmoràEspíritu Santo

La Santísima Trinidad tiene las tres propiedades y las relaciona y juega constantemente con estas tres palabras.

Caminar en la luz àme acerco a Jesús y dejo que queden reveladas mis malas acciones.

Señal de que lo conocemos es que cumplimos sus mandamientos. Si decimos que lo conocemos y no cumplimos sus mandamientos, somos unos mentirosos. (1Jn 2, 3-4)

Capítulo 3

Dios es luz porque es amor. Brillo porque purifico mi conciencia en la Luz.

1Jn 3, 1-3 ¡Miren cómo nos amó el Padre! Quiso que nos llamáramos hijos de Dios, y nosotros lo somos realmente. Si el mundo no nos reconoce, es porque no lo ha reconocido a él. Queridos míos, desde ahora somos hijos de Dios, y lo que seremos no se ha manifestado todavía. Sabemos que cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es. El que tiene esta esperanza en él, se purifica, así como él es puro.

Hijo y Padre. Tienen la misma sangre. Hay una dependencia genética, se parecen.

¿Me parezco a mi Padre Dios? ¿Quién me ve, ve un hijo del Padre?

Dios

Podemos tener dos padres ¿Quién me engendró?

El Demonio


El que practica la justicia à luchar contra lo que no me hace justo
àamar al hermano de la misma manera que lo ama Jesús.

En eso reconozco que soy hijo de Dios; estoy en un proceso de purificación que resplandece porque amo. No está en nosotros el poder, sino el querer. Pero si no está en nosotros la firme determinación, te va a alcanzar la muerte. Tenemos que aprovechar la vida que tenemos. Tenemos que volvernos santos en la vida cotidiana. Esta es una decisión que tengo que tomar y a la que nadie me va a obligar.

¿Quién nos revela cómo es nuestro Padre? ¿Cómo es Dios? Es bueno

- Toda la vida de Jesús. Jn 17,6 Manifesté tu Nombre a los que separaste del mundo para confiármelos.
He proclamado tu Nombre a mis hermanos.
Jesús viene a revelar el Nombre de Dios = Padre.
El Nombre que reveló Moisés de Dios es Yahvé = El que existe.
El Nombre que reveló Jesús = Padre.

Jesús como hombre vino para revelar el Nombre del Padre. Viene a mostrarnos a lo largo de sus 33 años y sobre todo en su muerte en la Cruz, el Nombre del Padre.

Hasta que yo no conozca al Padre, no voy a saber mi propio nombre.

Jesús piensa constantemente en el Padre. “Sólo digo las palabras que he escuchado del Padre”Mt 6 àlos discípulos le piden que les enseñe a orar.
Mt 6, 7-9 Cuando oren no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados. (creen que hablando mucho lo convencen a Dios) El Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan. (antes de que yo dé un paso, Dios está cuidando nuestro próximo paso. Cuando un bebé empieza a caminar, se le despeja el camino para que no tropiece. Jesús garantiza que el Padre va delante de nuestros pasos. Toda mi vida está ante su mirada providente. No hay nada, ni siquiera mi pecado que se le escape. El Padre te ve, pero deja intacta a tu libertad. Él no actúa sobre tu libertad , sino que te atrae hacia Él con lazos de amor. Tenemos que pedir para abrirnos a lo que Él quiere darnos; pedir lo que Él quiere darme.
El Espíritu Santo va a hacer que yo no pierda el tiempo, nos ahorra camino, por eso me tengo que aflojar. Siempre que Jesús está hablando, piensa en un niño de 2 ó 3 años. Así me ve el Padre. Me está cuidando de esta manera tan delicada. Y mi pasado, cómo llegué hasta acá... todo sirve. El Padre ve.

Problema previo: La Providencia es para aquel que ha entrado a ser hijo. Cuando reniego ser hijo, me voy lejos del Padre y Él no me puede cuidar. Cuando te hacés niño, el enemigo queda neutralizado.

Ustedes oren de esta manera: Padre nuestro.

La gran innovación es sencillamente decirle a Dios: PADRE.

­ Orar tranquilo, consciente, serena y amorosamente el Padrenuestro. Es una oración perfecta, no le falta nada. Santa Teresa de Jesús pronunciaba sólo “Padre nuestro” y no podía avanzar más.

­ Las palabras con las cuales el Padre nos escucha son las palabras de su Hijo amado. Nada reemplaza a esta oración dicha con el corazón.

¿Cómo agradar al Padre en todo? Al levantarse pensar: Hoy yo puedo agradar a mi Padre con mi vida concreta.

Para mantener la perseverancia: agradar al Padre en todo lo que vivo.

Los santos no se preocupan por nada, porque el Padre los cuida. Las heridas de la infancia son sanadas por Jesús y por el Espíritu Santo. Si hago pequeños actos heroicos de entrega al Padre, puedo ir sanando.

Mt 6, 25 Por eso les digo: No se inquieten por su vida, pensando qué van a comer, ni por su cuerpo, pensando con qué van a vestir. Todo está previsto, planificado por mi Padre. No debo inquietarme.

El texto madre del Evangelio, el que los primeros discípulos pedían a los apóstoles que se lo contaran una y otra vez es el de Lc 15 (las parábolas de la misericordia de Dios: la oveja perdida y encontrada, la moneda perdida y encontrada y la del padre misericordioso/hijo pródigo)

Jesús tiene sus predilectos:

­ Los niños

­ Los pobres

­ Los enfermos

­ Los pecadores públicos escrachados

­ Las mujeres.

La gente religiosa de su época se descomponía frente a sus preferencias. Para ellos comer era sagrado. ¿Cómo puede juntarse con esa gente?... Si alguien tiene 100 ovejas. Hay más alegría en el cielo por uno solo que se convierta que por 99 que creen que no necesitan conversión.

El único que me va a hacer sentir único es Él. El secreto del Padre es que nadie me mira como único como me mira Él. Es el derecho que tengo como hijo de saber la verdad.

Quien no es hijo pródigo u oveja perdida en alguna manera. Debemos agradecerle mucho al Señor. Me fue a buscar, no soy yo quien vine. El Padre me busca hasta encontrarme. La alegría de Dios es ver que su casa se llene de hijos perdidos.

Misión 1 x 1. En esta semana pedile al Señor y al Espíritu Santo que te muestre una oveja perdida. En el tiempo de edificación mutua, compartir la persona por la que estás rezando. Contarle a tu comunidad para que pidan por esa persona. Por un mes vamos a orar por esas personas. Elegir preferentemente una que esté dentro del radio parroquial, también puede ser extensivo a zonas aledañas. Que no sea un familiar.

Decirle al Señor: mostrame una persona que te necesite.

El Espíritu Santo los trae y los pastorea. No traer “piadosos refritados” à personas que tienen 40 años de parroquia y que se pelearon con el párroco y van a otro lado.

Las experiencias kerigmáticas necesitan un terreno quebrantado. Es necesario una experiencia de perdón, no de reencuentro con Dios. Elijan ovejas perdidas, no descarriadas. Personas que la vida no les haya permitido una experiencia de Dios, a esa persona que está buscando el sentido de la vida y en la que ustedes observan que en ellos hay sed.

Es una oportunidad para ofrecer a las personas una linda experiencia de Dios. Cuando un pecador conoce a Jesús hace desastres porque renace de lo alto.

Debemos tener buen ojo. Queremos que el Espíritu Santo los toque, los queremos atraer al corazón de Cristo. Jesús después se encarga. Él es el Pastor. Cuando uno tiene una experiencia de haber sido buscado, todo cambia. Después digo: si vos me fuiste a buscar, quiero a mi vez buscar a otro.

El Padre me busca. Esto es clave. Esto cambia una vida. Sé que alguien me busca denodadamente, todo el tiempo. Está obsesionado por sus hijos. Dios es un Padre con corazón de Madre. Está desesperado pro nosotros àtanto me amó a mí que entregó a su propio Hijo y me fue a buscar.

María es la gran misionera y no tiene otra tarea que hacer que todo el mundo pueda experimentar esto.

Muchos de nosotros nos portamos bien por temor; todavía le tenemos miedo al Padre.

1 Jn 4, 17 La señal de que el amor ha llegado a su plenitud en nosotros está en que tenemos plena confianza ante el día del Juicio, porque ya en este mundo somos semejantes a él.

El amor perfecto elimina el temor. Es imposible que el Señor me deje de amar. Debemos pedir esta gracia hasta que estemos convencidos de que Dios nos ama, si no seguiremos temiendo. La exigencia no tiene fruto si no se hace por amor. El hijo mayor hacía todo bien, pero no conocía el amor del Padre.

El enojo es signo de que no conozco el amor del Padre. Nosotros amamos porque Él nos amó primero. Hasta que no experimento que Dios me ama, estoy incapacitado para amar.

Debo realizar pequeñas cosas con las cuales alegro a mi Padre. La alegría de mi Papá es mirarme a mí y verme parecido a Jesús. Esta experiencia del amor es clave. La vida del hijo termina en la cruz, me enamoro del Padre que me ama.

El temor paraliza al amor. Tengo la libertad de saberme hijo. El hijo es hijo, no elige nada.

El Padre no le hace reproches al hijo pródigo ni cuando se va, ni cuando vuelve. Los mártires dan su vida y mueren contentos por la experiencia contundente regalada por el Espíritu Santo.

Pidamos: “Concédeme la gracia de conocer cómo me ama el Padre, hasta qué punto soy amado”.

El amor de Dios es invisible. Nosotros debemos amarlo con un amor de decisión. Puedo empezar a amar a mi hermano a quien veo. Cuando experimento el amor del Padre gratuito y libre, soy capaz de heroicidad y de una entrega total al Padre. El que ama al Padre, ama también al que ha nacido de Él.

Vivimos las mismas obligaciones de la vida con otro signo

Características del Padre Dios.

Hay tres caminos:

1er lugar: cuéntanos quién es el Padre. Jesús es el revelador del Padre. Habla incesantemente del Padre. Habla del Padre porque él es el Hijo.

1 Tim 6, 16 el único que posee la inmortalidad y habita en una luz inaccesible, a quien ningún hombre vio ni puede ver. ¡A él sea el honor y el poder para siempre! Amén.

El Padre vive en una luz a la que no tenemos acceso con nuestra inteligencia humana. Este amor fundante, que cambia la vida, nos tiene que ser revelado. Si yo digo la palabra Padre a una persona que tuvo un mal padre, va a entrar en corto circuito. Tiene que haber un modo para entrar en esa luz inaccesible.

Josefina Bahakita. Toda su vida cambió cuando conoció al Padre. No basta con conocer a Jesús.

Jn 6, 46 Nadie ha visto nunca al Padre, sino el que viene de Dios: sólo él ha visto al Padre. Conocimiento connatural. Nadie le explica a un bebé quién es su mamá. Esa es la dependencia que tiene Jesús con el Padre.

Jn 14, 8 Felipe le dijo: “Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta”

En la única persona divina del Verbo coexisten dos naturalezas: una divina y otra humana. La única persona tiene acciones teandricas. Es una sola persona la que actúa. En cuanto a su inteligencia humana, como hombre le está velado el día y la hora. Como Verbo de Dios, lo sabe desde siempre.

Jesús no hace nada, no tiene iniciativa propia. Siempre va conducido por el Espíritu y hace lo que dice el Padre.

En Jesús el Padre le ha dado poder. Como hombre lo diviniza. Tiene el poder de resucitar a los muertos. Este poder ha sido delegado en Jesús. Cada uno de nosotros tenemos que trasparentar al Padre.

Un niño revela al Padre. Cuando me vuelvo a la condición de niño, revelo al Padre.

El que recibe a uno de estos pequeños me recibe a mí y el que me recibe a mí recibe al que me envió.

El único ofendido es Satanás y hubo que pagarle a él, no al Padre. El dolor del Padre es que nos destruimos. Es su creatura por quien ha pagado la sangre de su Hijo. Soy hijo del Rey. Yo para mi Papá Dios soy esto.

No juzgues y no serás juzgado.

Juzgar es desconocer la bondad del Padre. Jesús da la vida por nosotros porque somos valiosos para el Padre.

Jn 1, 14 Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria

El resplandor del Padre se conoce viendo a Jesús. Nadie ha visto jamás a Dios, pero si nos amamos los unos a los otros llegamos al conocimiento de Dios. Hay una gracia especial para que yo vea que Jesús está en Él.

Jn 1, 18 Nadie ha visto jamás a Dios: el que lo ha revelado es el Hijo único que está en el seno del Padre.

Juan se recuesta en el seno de Jesús para conocer el amor del Padre. Tenemos que pedir la gracia de ver en Jesús al Padre.

Nos lo revela:

­ Su rostro. La Iglesia primitiva creyó siempre en el Santo Rostro de Dios

­ Las palabras de Jesús

­ Las acciones que tiene Jesús.

Jn 14, 6 Jesús le respondió: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí.

Yo voy al Padre calcando las cosas que hace Jesús. Veo que Jesús hace esto: lo hago. Veo que Jesús frente a una injusticia calla, yo callo. Lo imito en cada una de las cosas que hago.

A imitar la vida de Jesús se aprende leyendo el Evangelio.

¿Qué es lo que Jesús revela en todos sus encuentros? (menos con los fariseos, porque ellos se sienten superados)

Nicodemo le dice: ¿cómo puedo hacer para nacer de nuevo?

Un niño es un ser que no está acabado. El niño necesita de su papá. Cuando yo pierdo a mi Padre Dios estoy desorientado. No sé a dónde ir.

Si no se hacen pequeños, no entrarán en el Reino. Te necesita desarmado. Dios puede todo, menos con tu libertad. Si no se vuelven como niños, se necesita un acto de voluntad.

El niño pequeño no tiene conciencia de sí, tiene conciencia de su mamá. Dios quiere que todo gire en torno a Él. Al pequeño no le preocupa nada. La santidad es pura dependencia.

Pecado original: yo decido, yo organizo vs Soy tu hijo, estoy en tus manos. Si vos no me alzás, yo no me levanto.

El voluntarismo te vuelve un ser raquítico.

Santa Teresita tiene una imagen.

Nunca somos dignos sino cuando fracasamos. Jesús es el brazo divino, tierno de Padre que me levanta en la Eucaristía, en la Confesión. Es un Dios desesperado por abrazar a su hijo. Ya está quien nos ama y nos ha revelado. Confía sin miedo en ese amor y después querés dar la vida por el Padre.

Un amor tierno y personal.

Jesús es durísimo con los duros y tiernísimo con los desesperados. No hay sobre la Tierra algo más débil, frágil, vulnerable y tierno que el corazón de Cristo.

No hay en la cruz una protesta, una queja, un solo rebelarse. El amor de Jesús revela las entrañas compasivas del Padre. Rajamhin, entrañas de misericordia.

Amor de compasión. El Padre sufre por mí en la persona de Jesús. Cada vez que peco, sufre por mí, porque yo deformo la imagen de Jesús en mí.

Perfección del amor: El alegrarse con los que están alegres y llorar con los que lloran. Capacidad compasiva de la alegría perfecta.

Dios a causa de la perfección infinita de su ser, no puede mostrar compasión. Cómo percibir en el eterno e inmutable las señales de compasión. Lo que más nos consuela en la vida es que alguien sufra con nosotros.

Cuando se encarnó y permaneció en la tierra, se revistió de un conjunto de cualidades. El amor de Dios se llenó de compasión, por su dulzura.

Los cristianos amamos al crucificado. El me amó y se entregó por mí.

La vida eterna se empieza a vivir aquí. El amor te hace sufrir. El sufrimiento aceptado por amor llena al alma de dulzura y mansedumbre.







PONER A LOS OTROS EN CONTACTO CON JESÚS VIVO

Retiro de Crecimiento  28-4-12


El Señor le hizo ver al P. Adolfo que debía ser Pastor con el espíritu de Rey que sirve, no que manda y la Comunidad debía ser lámpara que resplandece y que ilumina a otros. Que debíamos buscar juntos la voluntad de Dios.

Como Parroquia Evangelizadora toda nuestra vida por nuestro modo de vivir, trabajar, amar debía poner a los otros en contacto con Jesús vivo.


Se pueden dar tres situaciones:

-        Que no tengamos luz à por falta de relación con Jesús.

-        Que la luz no entre en psiquis, que quede en la superficie.  Tengo que pasar de adorar a ser adorador, adorando al Señor en todo lo que hago.

-        La luz que somos para el mundo se tiene que ver. La Iglesia es una asamblea, no una secta. Lumen Gentium = luz de las gentes. Si no iluminamos, cuando no transmitimos a Jesús nos volvemos miserables, dignos de lástima. Es una llama encendida la persona que es amor. Lo que tengo que mantener encendido es el amor, mediante el alimento continuo de pequeñas gotas de aceite. Lo importante aquí es la constancia.

Examen de conciencia diario:

·       Obediencia filial al Padre y sus mediaciones. Para ser más libre de mí mismo y más sujeto al Señor.

·       Fidelidad a las cosas de estado.

·       Puntualidad, para poder ajustar la vida, que esté medida.

·       Generosidad para pensar en otros y olvidarme de mí mismo.

·       Capacidad de silencio, palabra amable, mirada edificante y gesto operante

Vamos a compartir mensualmente este examen de conciencia en Comunidad para que mi hermano me ayude a vivir lo que no puedo vivir.

Este año vamos a estudiar la primer carta de Juan.
Juan es el autor de la Primera carta de Juan, del Evangelio y del Apocalipsis.

Juan pensaba en una comunidad de puro Espíritu, sin organización. Juan no peleaba. Pensaba que todo el mundo era igual a él. Juan pierde la inocencia por el ambiente de su comunidad.

La carne guarda memoria reptílica donde cada uno marca territorio

En la comunidad de Juan los hermanos eran muy espirituales pero tenían tres problemas:

-        Creían que Jesús era sólo Espíritu. Gnósticos. Creían que bastaba conocerlo mentalmente. Consideraban que todo lo que fuera humano era despreciable.

-        Creían que como habían nacido del Espíritu, no tenían que confesar ningún pecado.

-        Cuando uno creía en Jesús, aunque pecara estaba perdonado.

Cuando Juan encuentra a Jesús, todo su deseo de amor fue saciado por Jesús. Cuando a Juan le decían: hablemos de Jesús, no podía hablar de él. Comenzaba a llorar. Lo conmovía tanto el amor que había conocido que había entrado en la ingenuidad santa: frente al error, ama. No se enoja.

Este es tiempo de misericordia, es una oportunidad para entrar en la dinámica del amor. Si pecamos, tenemos abogado ante el Padre.

Deut 13, 2 Si surge en medio de ustedes un profeta o un intérprete de sueños, que te propone un signo o un prodigio y te dice: “Vamos detrás de otros dioses – que tú no conoces – para rendirles culto, aunque se cumplan el signo o el prodigio, no hagas caso de las palabras de ese profeta o de los sueños de ese visionario.

Criterio de fidelidad. Los gnósticos querían enseñar que ya no había que pedir perdón de los pecados y no reconocían a Jesús en carne. El pecado es reconocer que no tienen pecado.

¿Cómo reconocer los falsos de los verdaderos profetas/cristianos?

Rasgos del cristiano auténtico:

·       Conoce a Dios con el Espíritu

·       Está en la luz à transparencia de vida.

·       Está en comunión entre él y su Iglesia

·       Reconoce a Jesús como Hijo de Dios, como Mesías y como Hombre.

La Iglesia siempre adoró la sacratísima humanidad de Jesús. Tengo que entrar en camino de amistad con Él.

Los falsos  son: mentirosos, seductores, pertenecen al mundo, viven ajenos a la comunidad = doble vida.

Los verdaderos cristianos:

·       Intentan cumplir los mandamientos.

·       Tratan de no pecar

·       Tienen una pasión especial por la justicia

·       Ante cada cosa le preguntan al Padre: ¿cuál es tu voluntad para mí?

·       No escuchan al mundo, escuchan sólo la opinión de la Iglesia.

·       Confían en Jesús como Mesías

·       Aman con locura (verdaderamente) a los hermanos.

¿Qué piensa san Juan de Dios? Triple teología de Juan: Dios es Luz, es Padre y es Amor.

Jesús se encarnó para expiar mis pecados. Envió el Espíritu para que me haga confesar mis pecados y atestigüe que Jesús es nuestro Redentor. No hay manera de conocer al Padre si no es por medio de Jesús hombre.

Prólogo de la primera carta

Es similar al principio del Evangelio de Juan. Lo que existía desde el principio, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y lo que hemos tocado con nuestras manos acerca de la Palabra de Vida. Tocaron a la Palabra, no era letra sino Palabra viviente.

Nosotros también tocamos a Jesús humanado en carne en la Eucaristía. Anunciamos lo que hemos visto, tocado y palpado. Si no anunciás, es porque todavía no has visto, oído, palpado.

Primer desafío: hay una manera de tocar a Jesús. Si tengo experiencia de haber visto, oído y palpado, es porque la Vida se hizo visible. Hay una manifestación, se reveló Dios.

Se lo anunciamos también a ustedes para que vivan en comunión con nosotros y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo.

¿Qué es lo que me une a mi hermano en esta comunidad?

·       La comunión está en torno a algo que se vio y palpó

·       Nuestra unión supera la sensibilidad humana y se da en la fe y en el amor. No es una comunión de simpatías. Es una comunión con el Padre y con su Hijo Jesucristo en el Espíritu Santo

Les escribimos esto para que nuestra alegría sea completa. (Amor real)

Dios es luz y en Él no hay tinieblas

La noticia oída de Jesús, es la que anunciamos. Esto es lo que Él nos dijo. Jesús es el único que conoce bien al Padre. Jesús es totalmente Hijo del Padre y de María como hombre.  Como Verbo conoce la luz y como hombre nos la puede dar a conocer.

¿Querés conocer al Padre? Tenés que verlo en Jesús.

Las tinieblas son confusión, zonas grises. En Dios todo es claro, sencillo. Cuando hay confusión, entró la tiniebla.

Vive en tiniebla quien no expone su conciencia a la luz

Tiniebla: disimulo, confusión, fantasía sobre sí mismo, idealismo.

Si exponemos nuestra conciencia a Dios, como Él mismo está en la luz, la sangre de Jesús nos purifica de nuestros pecados.

Mediocridad: tibieza, vida sin color.

Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos y purificarnos de toda maldad.

Somos complacientes con nosotros mismos. Somos ontológicamente buenos, pero moralmente malos. Somos diamantes perdidos en el barro. Hay que sacar el diamante, pasarlo por la canilla y luego por la pulidora.

El Espíritu me revela mi tiniebla. Tengo que acercarme a la luz para darme cuenta que al lado de la santidad de Dios soy malo.

Luz = realismo, aceptación

Para salir de las tinieblas, tengo que aceptarlas, tengo que entrar en la realidad y no en la fantasía que me hago de la vida, compartiendo su cruz y no perdiendo la esperanza.

Los gnósticos flotaban.

La vida está llena de tiniebla y oscuridad. La vida tiene que ser alegría y gozo. Felices los que aceptando la realidad, toman la cruz como camino de salvación. Se aceptan y son honestos con ellos mismos. No se justifican. Aceptan su tiniebla. Tienen más trato con Dios para tener más claridad.

·       Tomar la cruz como camino de salvación

·       Aceptación y honestidad con nosotros mismos à no justificarse. Acepto mi tiniebla.

·       Tener más trato con Dios para tener mayor claridad

Capítulo 2

La señal de que conocemos a Jesús es que cumplimos sus mandamientos.

Tengo que hacer un inmenso esfuerzo por cumplir sus mandamientos. Si el Señor ve que hacés un esfuerzo grande por cumplir sus mandamientos, Él te va a plenificar con su amor.

El que dice que permanece en él, debe proceder como él.

Tenemos que absorber su vida. San Juan escribe como si fuera Jesús. Este era el modo como Jesús lo había tratado a él. Santa Isabel de la Trinidad dice que debemos ser una humanidad complementaria del Verbo.

Queridos míos, no les doy un mandamiento nuevo, sino un mandamiento antiguo, el que aprendieron desde el principio: este mandamiento antiguo es la palabra que ustedes oyeron. Sin embargo, el mandamiento que les doy es nuevo. Y esto es verdad tanto en él como en ustedes, porque se disipan las tinieblas y ya brilla la verdadera luz. El que dice que está en la luz y no ama a su hermano, está todavía en las tinieblas. El que ama a su hermano, permanece en la luz y nada lo hace tropezar. Pero el que no ama a su hermano, está en las tinieblas y camina en ellas, sin saber a dónde va, porque las tinieblas lo han enceguecido.

Es el mandamiento antiguo y nuevo del amor. Estoy en la luz porque tengo un amor muy grande por la gente.

El broche de oro de Dios es Luz. El que ama a su hermano permanece en la luz y nada lo hace tropezar.

Tenemos que hacernos tres preguntas:

-        ¿Qué hermano me enoja?

-        ¿Qué me enoja de mi hermano?

-        ¿Qué hago con el enojo que tengo con mi hermano?

Tenemos que exponer nuestro enojo a la luz. Si me acerco a Jesús la tiniebla se va a disipar. Tengo que confrontar mi enojo con Jesús. No puedo seguir mi relación con Dios manteniendo mi enojo. La tiniebla produce una “torbedad” de la carne. Estamos llamados a ser luz. El problema está cuando permanecemos en el enojo.

Destinatarios de la carta: padres, jóvenes, hijos.

Hijos, les escribo porque sus pecados han sido perdonados por el nombre de Jesús. Padres, les escribo porque ustedes conocen al que existe desde el principio. Jóvenes, les escribo porque ustedes han vencido al Maligno. Hijos, les he escrito porque ustedes conocen al Padre. Padres, les he escrito porque ustedes conocen al que existe desde el principio. Jóvenes, les he escrito porque son fuertes y la Palabra de Dios permanece en ustedes y ustedes han vencido al Maligno.

Desapejo del mundo.

Mundo:

No amen al mundo ni las cosas mundanas. Si alguien ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo es concupiscencia de la carne, codicia de los ojos y ostentación de riqueza. Todo esto no viene del Padre, sino del mundo: pero el mundo pasa, y con él su concupiscencia. En cambio, el que cumple la voluntad de Dios, permanece para siempre

-        concupiscencia de la carne à me guío por lo que siento. Hago lo que se me da la gana.

-        Codicia de los ojos: veo, quiero. No tengo vida interior. No tenemos que ver todo, saber todo. Somos pudorosos con las cosas espirituales. No chusmeamos, tenemos los ojos bajos.

-        Ostentación de la riqueza.

No amar al mundo ni las cosas del mundo. El que cumple la voluntad de Dios permanece eternamente.

Mortificar la carne:

-        Morderse la lengua. Dominarla.

-        Cerrar los ojos.

-        Mortificación de la memoria.

Hay una sabiduría santa o sobrenatural que es un don del Espíritu Santo, una sabiduría natural y una sabiduría maligna.

Sabiduría natural: buen gusto natural, sentido común para hacer las cosas. Sirve para esta vida.

Sabiduría satánica: espíritu de especulación. Qué me conviene o no. Querer llegar a su fin de cualquier manera, pisando cabezas.

Sabiduría santa: don del Espíritu Santo. Nos muestra a Dios como único bien y nos da la fuerza para aspirar a Dios con todos los medios que me da la vida. Amo a mi hijo pensando en el Sumo Bien. Todo se convierte en medio para descubrir el Sumo Bien. Es la capacidad de reconocer a Dios como Sumo Bien y hacer a un lado todo lo que no es Dios

El Espíritu Santo nos muestra qué es obstáculo para nuestro camino de santidad.

¿Qué es lo malo en mí que me impide que viva a Dios como Sumo Bien?

¿Alejo todo lo que ofende a Dios, que va a entristecer a Dios en mi pensar, decir, hacer?

Mt 5, 48.Sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.

Esto produce trabajo, pero no esfuerzo. Pisan con la sencillez y simplicidad de un niño. Le digo con sencillez mis enojos.

Sencillo =  no complicado
Simple = no  complejo

La vida cristiana es simple, no tenemos que hacerla rara.

Simplicidad es concentrar todas nuestras fuerzas en Dios. Todo es para la gloria de Dios. No vive para sí, sino para el Padre. Deshacerme de todo lo que no sea para Dios.

Oración vocal: a veces, no basta orar con el corazón y mentalmente. La alabanza en voz alta reenfoca inmediatamente mi vida en medio del lío.

Dependo totalmente del Padre. Tengo que cerrar los ojos al mundo para poder concentrar mi fuerza en Dios. Capacidad de recogimiento permanente en el Señor, de concentrar todas mis fuerzas en Él.

Según la Biblia, el que está distraído es estéril. A veces nuestro subconciente no está convencido de que Él es el Sumo Bien.

La sabiduría me hace captar la necesidad del otro. Cuando uno está en la tiniebla es muy difícil que se quiera acercar a la luz. Tenemos que captar cuando alguien está sediento, angustiado, en la búsqueda. Lo primero que le tenemos que brindar en nuestra ternura, el amor, el encuentro humano.

En esto nos ayuda Felipe con el etíope.

Hch 8, 26

El Ángel del Señor dijo a Felipe: “Levántate y ve hacia el sur, por el camino que baja de Jerusalén a Gaza: es un camino desierto”. El se levantó y partió. Un eunuco etíope, ministro del tesoro y alto funcionario de Candace, la reina de Etiopía, había ido en peregrinación a Jerusalén y se volvía sentado en su carruaje, leyendo al profeta Isaías. El Espíritu dijo a Felipe: “Acércate y camina junto a su carro”. Felipe se acercó y, al oír que leía al profeta Isaías, le preguntó: “¿Comprendes lo que estás leyendo? El respondió: “¿Cómo lo puedo entender, si nadie me lo explica? Entonces le pidió a Felipe que subiera y se sentara junto a él. El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era el siguiente:

Como oveja fue llevado al matadero, y como cordero que no se queja ante el que lo esquila, así él no abrió la boca. En su humillación, le fue negada la justicia. ¿Quién podrá hablar de su descendencia, ya que su vida es arrancada de la tierra?

El etíope preguntó a Felipe: “Dime, por favor, ¿de quién dice esto el Profeta? ¿De sí mismo o de algún otro? Entonces Felipe tomó la palabra y, comenzando por este texto de la Escritura, le anunció la Buena Noticia de Jesús. Siguiendo su camino, llegaron a un lugar donde había agua, y el etíope dijo: “Aquí hay agua, ¿qué me impide ser bautizado? Y ordenó que detuvieran el carro; ambos descendieron hasta el agua, y Felipe lo bautizó. Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe, y el etíope no lo vio más, pero seguía gozoso su camino. Felipe se encontró en Azoto, y en todas las ciudades por donde pasaba iba anunciando la Buena Noticia, hasta que llegó a Cesarea.

1 Obediencia a las mociones del Espíritu

2 Etíope con sed de Dios, leía al profeta, volvía de una peregrinación a Jerusalén

3 Felipe se acerca y oye. Lo aborda partiendo de su necesidad particular.

 

 




APUNTES DEL Retiro de Crecimiento en María Madre de la Iglesia el 8-10-11
Padre Adolfo Losada

Lo propio del amor es recordar las palabras del Amado.
Ef 6,10-17 Por lo demás, fortalézcanse en el Señor con la fuerza de su poder.
Revístanse con la armadura de Dios, para que puedan resistir las insidias del
demonio. Porque nuestra lucha no es contra enemigos de carne y sangre, sino
contra los Principados y Potestades, contra los Soberanos de este mundo de
tinieblas, contra los espíritus del mal que habitan en el espacio.
Por lo tanto, tomen la armadura de Dios, para que puedan resistir en el día
malo, y mantenerse firmes después de haber superado todos los obstáculos.
Permanezcan de pie, ceñidos con el cinturón de la verdad y vistiendo la
justicia como coraza. Calcen sus pies con el celo para propagar la Buena
Noticia de la paz. Tengan siempre en la mano el escudo de la fe, con el que
podrán apagar todas las flechas encendidas del Maligno. Tomen el casco de la
salvación, y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios. Fortalézcanse en el Señor con la fuerza de su Poder --- el Señor quiere producir un cambio fundamental en nosotros.
Las asechanzas (insidias) del demonio --- el que se ha puesto en el camino de la fe, que se prepare para ser molestado por el Enemigo. Nos va a tentar para que miremos hacia atrás. Nos asecha pero no nos vence.
La lucha no es contra enemigos de carne y sangre --- los espíritus malignos están en el ambiente.
Hay ambientes infectados. Los chusmas, peleadores, pesimistas producen división, desesperanza y llenan de tristeza.
Día malo --- la única posibilidad es resistir con la armadura de Dios. Después de que te pasaron muchas cosas, mantenerse de pie. Nos vamos cansando.
El enemigo es un boxeador experto. Cuando estamos un poquito mejor, vuelve con algo. Debemos permanecer de pie. El cristiano anda de pie por la vida.
Ceñidos con el cinturón de la verdad. Ajustémonos el cinturón.
Vistiendo la justicia como coraza. El hermano que está a nuestro lado tiene que ponernos la coraza, solos no podemos abrocharla.
Para poder defenderse y mantenerse de pie, debemos estar ajustados por la verdad.
Tengo que hacer un pacto en mi vida de vivir en la verdad.
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Verdad sobre mí mismo
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Vivir de la Verdad que es Jesús. Todos los días confrontar lo que me pasa con el Evangelio.
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Ver qué debo cambiar en mi vida.
Una persona que no avanza, retrocede. El proceso de cambios es largo y cansador.
La gran obra que tengo que hacer es lo que Dios hace en mí. Todos los días hacer el
examen de conciencia . ¿vivo en el estilo de las bienaventuranzas y los diez mandamientos?
Aceptar lo que soy, lo que puedo cambiar y lo que no. Escuchar el murmullo del
amor de Dios. El pecado mortal lo vemos fácilmente, es el pecado venial el que nos mata de a poco.
Frente al único que es verdadero, somos un trapo sucio. Hay algo mentiroso en mí. ¿soy realmente obediente a mi esposo, a mi esposa, a mi párroco, a las disposiciones
de organización de la Parroquia, en el trabajo?
Cuando uno no vive sujeto a la verdad, vive sujeto a su propia verdad. Hago lo que no
entiendo, pero con la conciencia de que estoy haciendo la voluntad de Dios manifestada en mi hermano.
Vestir todos los días la justicia como coraza, cumplir todos los días la voluntad de
Dios. Pegarle justo en lo que Él quiere, en relación con mis pequeñas decisiones de cada día. Lo que positivamente debo hacer.

Ejemplo de José (AT) Quiero vivir según su voluntad, arriesgar mi vida por Él. Es la
expresión del señorío de Jesús en mi vida. Es la delicadeza del amor. No lo que
está bien, no lo mejor, sino lo que a Él le da más gloria. Esposo viejito feliz
porque todos los días trataba de complacer a su esposa y como era cambiante,
era toda una aventura.

La vida cristiana no es charla, es vida. Ejemplo de alguien que después de haber
escuchado una charla sobre la oración, prefirió irse al cuarto a orar en lugar
de prender el televisor. Hay que estar obsesionados por Dios, la única cosa que
vale la pena es el Señor. De esta forma uno no puede ser derrotado, las flechas
no pueden penetrar.
Esto cansa. Hay que dejar que la vida me contradiga. Jesús es mi compañero de vida.
El tentador se reviste de ángel de luz, va calando despacito para sacarnos de la línea.
Tenemos que estar calzados con el evangelio de la paz. El calzado nos pone en contacto con la tierra para enfrentar los problemas terrestres de la vida. Los zapatos a un soldado le sirven para avanzar en la guerra y para no retroceder.
En mi vida de seguimiento del Señor, ¿he avanzado? ¿estoy en el mismo lugar? ¿estoy
retrocediendo?
Retrocedí si he vuelto a una vida de pecado, de desánimo.
Estoy en el mismo lugar, si no peco, estoy firme. Tengo la sensación de que algo ha cambiado, pero tampoco avanzo.
O estoy avanzando. Tengo la sensación de libertad. Estoy dispuesto a morir por
la causa del Señor. Anda con gozo, no lo hiere nada, está dispuesto a entregar
su vida. Corre a velas desplegadas.
El hombre es dinámico y pueden darse variados estados, pero hay que ver la actitud
general.
La vida comunitaria es clave. Si tenemos una buena comunidad y estamos un poco
pinchados, nos dicen: ponete las pilas. Tenemos que desarrollar la capacidad de
no dejarnos derrotar por los problemas. La misión del laico es consagrar el
mundo a Cristo, convertirlo en Reino de Dios.
Los zapatos recubren la parte más débil y más fuerte. Algunos no quieren tocar el
piso. Los zapatos están en contacto con el barro. No son para mirarlos y
decirnos: qué bien me quedan. Un cristiano que no ama el mundo, no ama el
Cielo. Los cristianos deben ser los hombres mejores de la tierra. A veces somos
unos cobardes porque estamos mal calzados. Tenemos que estar con los cordones
bien sujetos para poder resistir.
¿Estoy preparado para la lucha espiritual? Tengo que detectar mi estado general. La
mejor manera es clavarse. Habrá fuerzas que querrán sacarme de la línea. Tengo
que ponerme firme, tener una actitud de firmeza.

1Cor 16, 13 Estén atentos, permanezcan firmes en la fe, compórtense varonilmente, sean fuertes.
Debemos estar preparados para la defensa. Debemos despertarnos, pensar y apoyarnos en el nombre de Jesús, tener actitud de guerra, actitud de estar trabados. Nadie me va a mover.
Sea cual fuera el problema, no me mueve.
Cinco estrategias:
1.
Resistir a la tentación. Lucha decidida contra el pecado. Custodiar los sentidos. Estar atento. Boca, vista y oído cerrados.
2.
Permanecer fiel aunque la batalla ruja. Tensa calma. En el momento de mayor tranquilidad comienza a rugir el mar. Permanecer firmes.
3.
Negarme cualquier concepto humano que contradiga la Palabra de Dios. Vivir de la verdad bíblica, fuente hermosa y de gran bendición.
4.
No distraerme.
Mantener los ojos fijos en Jesús por la invocación de su santo nombre.
Adoración.
5.
Marchar siempre hacia adelante. El pasado ya está guardado en la misericordia del Padre. Estar preparado para marchar hacia adelante en la fe.
Ofensiva: Anunciar la buena noticia del Reino. Desarrollar nuestro
ataque.
Is 52,7
¡Qué hermosos son sobre las montañas los pasos del que trae la buena noticia, del que proclama la paz, del que anuncia la felicidad, del que proclama la salvación y dice a Sión: ¡Tu Dios reina!

Es difícil subir la montaña, hay situaciones difíciles. Abrir la boca sólo para traer paz. Si no voy a traer paz, me callo la boca. El cristiano debe estar convencido de que en su persona, por su presencia Dios está reinando. El cristiano llega y trae buenas noticias. La victoria es nuestra. La última palabra la tiene Dios con su misericordia.
Si no tengo experiencia de la resurrección, no vale la pena vivir la cruz. ¿para qué
hablo? En la casa de Teresa esta ciencia se profesa: o de Dios se habla o no se habla.

2 Tim 4,2 proclama la Palabra de Dios, insiste con ocasión o sin ella, arguye, reprende, exhorta con paciencia incansable y con afán de enseñar.
Hablar de la obra que Dios ha hecho en nosotros. A tiempo y a destiempo, siempre, en cualquier lugar.
Tenemos culturas asesinas que nos están destruyendo el alma. El cristiano no puede ser alguien que tranza con la realidad. Hay vida nueva, hay salvación. Tener un versículo bíblico que fundamente lo que estoy diciendo. Para eso tengo que ser asiduo lector de la Biblia. El mundo te va aplastando. El cristiano cuando es agredido, no agrede, pero se defiende. La actitud de un cristiano depresivo no está en el plan de Dios. Somos los reyes de la tierra. Me ungió como rey.

1Pe 3, 15 glorifiquen en sus corazones a Cristo, el Señor. Estén siempre dispuestos a defenderse delante de cualquiera que les pida razón de la esperanza que ustedes tienen. Háganlo con suavidad y respeto y tranquilidad de conciencia.

Honren a Cristo, sigan adorando interiormente. Tenemos que leer mucho la Palabra de
Dios y conocer el Catecismo de la Iglesia.
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¿Busco oportunidades para contar a otros la buena noticia? Esto debe ser una actitud constante en mi vida.
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No busco oportunidades para evangelizar.
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Probablemente me pierda oportunidades para evangelizar.
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Hace mucho tiempo que no le hablo a alguien de Cristo.
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Oraré para tener oportunidades de hablar de Jesús esta semana.

Ef 2,4-6 Dios que es rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, precisamente cuando estábamos muertos a causa de nuestros pecados, nos hizo revivir con Cristo ¡ustedes han sido salvados gratuitamente! Y con Cristo Jesús nos resucitó y nos hizo reinar en el cielo. -Kerigma -

Después de toda la batalla que es la vida nos vamos a encontrar ante el trono de gloria con Jesús. Y Jesús está con los pies descalzos. Se descalzó. Permitió que sus
pies fueran crucificados para que nosotros pudiéramos tener los pies libres.
Debemos restaurar el espíritu de anunciar permanentemente a Jesús. Anunciar aquello que es la razón de nuestra vida y de nuestra muerte.
La fuerza del Trono de Gloria es el evangelio de la Paz. Brota de la paz y está destinado a comunicar la paz.

Ef 2,14 Cristo es nuestra Paz.
El plan de Dios es muy importante. Cristo derribó el muro que nos separaba.
¿quién está separado de vos? ¿cuál es el muro que te divide de otro? ¿qué me puede
dejar fuera de ese trono de gloria? Que yo tenga un muro. Que no haya logrado
amistarme. Tengo que romper el muro de enemistad. Lejos de Cristo estamos en
guerra con Dios.
Sal 14,3 Todos están extraviados, igualmente corrompidos, nadie practica el bien, ni siquiera uno solo.
Rom 8,8 Los que viven de acuerdo a la carne, no pueden agradar a Dios.
Declararse culpables y que el único justo es Jesús. Limpiando mi conciencia, nunca voy a estar en paz. Las horas que pasamos con Él son horas de paz. Volvemos al
corazón de nuestra paz. No hay Evangelio de la Paz fuera de Jesús. La muerte de
Jesús conquistó mi paz. La paz con Dios es una práctica diaria de estar en paz
con Dios y con mi propio corazón.
Ef 1, 1-4.7 nos ha elegido en él,antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por el amor. En él hemos sido redimidos por su sangre y hemos recibido el perdón de los pecados según la riqueza de su gracia. Todos los días tengo que ponerme en contacto con su paz y su perdón. En la absolución lo que se derrama es la sangre del Señor. El valor del pecado es la sangre del Señor. Si he decidido estar en paz con Dios, tomo la decisión de estar en paz con mis hermanos.
¿Tengo paz? ¿Cómo sé que tengo paz?
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No tengo pensamientos negativos ni oscuros. Moderar la cabeza.
-
Logro respirar libremente. El sistema central de la paz es el sistema respiratorio.
Bronquitis, cuando tenemos bronca.
Hay tres causas por las que no tengo paz: algún pecado no reconocido, no confesado o que confesé pero no me he sentido perdonado, no creo que Dios ha pagado de verdad mi deuda.
Lo único que le debo es amor y gratitud. Falta de experiencia de su belleza y de su amor. No estés ocupado/a en ser bueno/a, sino de que Dios es bueno. Me han quitado la piedra que tenía sobre la cabeza. La paz es saber que hay alguien que pagó por mí.
1.
¿Estoy aprendiendo a andar en justicia? No le podemos tomar el pelo a Dios.
2.
Por la gracia de Dios, vivo de manera justa. Tengo una paz profunda, una relación tranquila. Ninguna cosa me perturba.
Espejo: nuestra relación con los demás. ¿seguimos levantando muros con los demás?
Apenas Adán rompe con Dios, rompe con Eva. Caín mata a Abel. Mundo de conflictividad
personal.
Rom 12,10 Ámense cordialmente con amor fraterno, estimando a los otros como más dignos.
Rom 15,7 Sean mutuamente acogedores, como Cristo los acogió a ustedes para la gloria de Dios.
Gál 5, 13 Háganse servidores los unos de los otros, por medio del amor
Gál 6,2 Ayúdense mutuamente a llevar las cargas
El lugar donde yo descubro si mi amor a Dios es verdadero es en el hermano denso,
cuando me lo banco.
El pecado genera humildad. El pecado personal es una escuela de humildad. Tener la
actitud de querer al hermano denso porque Jesús lo quiere. Si no, la Parroquia se convierte en un club social. El pueblo de Dios: pecadores que quieren cambiar y se ayudan unos a otros a transformarse. Somos responsables.
Ef 4, 32 Sean mutuamente buenos y compasivos, perdonándose los unos a los otros como Dios los ha perdonado en Cristo.1 Tes 5, 11 Anímense y edifíquense unos a otros.
Heb 10, 24 Velemos los unos por los otros, para estimularnos en el amor y en las buenas obras.
1 Pe 1, 22 ámense unos a otros entrañablemente.
Los creyentes que han descubierto que Cristo es su paz aceptan a sus hermanos tal
cual son y luchan con toda su fuerza y su sangre para que lleguen a ser lo que Dios quiere que sean. Primero tengo que aceptarlo en mi corazón porque la Sma. Trinidad vive dentro de cada persona.
Jesús ama a las personas que ve en el infierno. Dios no quiere a las acciones malas
pero quiere a las personas. Todos los mártires murieron perdonando. La unidad importa.
Jn 17,20-23 No ruego solamente por ellos, sino también por los que, gracias a su palabra creerán en mí. Que todos sean uno; como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste. Yo les he dado la gloria que me diste, para que sean uno – yo en ellos y tú en mí – para que sean perfectamente uno y el mundo conozca que tú me has enviado, y que yo los amé como tú me amaste.
Estos son los momentos de intimidad más profunda con Jesús. Su mayor deseo: que todos sean uno. Jesús ha muerto en la Cruz para perdonarte, toda realidad que tenga división con alguien va en contra de este pedido de Jesús.
1.
Mi iglesia ¿está terriblemente dividida?
2.
¿un poco dividida?
3.
¿dividida?
4.
¿un poco unida?
5.
¿unida?
Mi contribución es:
1.
Soy motivo de desunión
2.
Algunas veces causo desunión
3.
Neutro
4.
Trato de luchar por la unidad
5.
Promuevo la unidad y me sacrifico por lograrla
La unidad se construye midiendo lo que decimos con la lengua. Trabajo activo,
lento para hablar, trato de aprender. Agradecer, ver lo bueno que tiene el otro. Cariño intenso. La persona tiene que sentir que vale la pena cambiar.
El es maravilloso y nosotros hacemos lo que podemos por su gracia. Si la unidad
importa, la comunidad se construye con el perdón. La unidad de una comunidad es sagrada. Lo que me hace tener autoridad y vencer al enemigo es que vivo anunciando el Evangelio de la Paz.
El odio es como los gases, por algún lado sale. Cuando estoy bien unido a Jesús, voy a despedir el suave aroma de Cristo, cuando me he puesto en contacto con la dulzura de su amor. Debemos conocer mejor nuestro propio pecado y conocer el amor de Jesús. Es el punto de la vida en que comenzás a respirar frente a Jesús.
El odio y el rencor huelen a infierno.Cómo se perdona
Mat 5,23-24 Si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Si conocés el amor de Cristo y no comenzás a perdonar, vas a comenzar a retroceder. Hay que tomar la decisión de querer perdonar. No se avanza en la vida cristiana si se tienen rencores.
Mt 6,14-15 Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes.
El amor es una fuerza poderosa. Tenemos que andar como Él anduvo. El secreto de Dios es su perdón. La dulzura del cristiano es una marca registrada.
No contra Satanás
el que se cree bueno, perfecto
el desquiciado (un violento, violador, etc.) Debemos poner un límite y protegernos.
Tenemos que ser ternura. Perdonamos al enemigo, oramos por quien nos maldice. Tendremos victoria en el mundo por esta actitud.
Examinémonos:
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¿No hay nadie a quien yo deba perdonar.?
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Sé que debo perdonar a alguien, pero no estoy listo para hacerlo.
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Estoy tratando de perdonar a alguien pero me cuesta mucho.
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Dios me ayudó con su gracia a perdonar a alguien que me hirió.
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La amargura y el enojo controlan mi vida.
Para perdonar:
1. Admitir mi ira y pedirle perdón a Dios. La ira no reconocida termina en depresión
2. Pedir a Dios que me ayude a abandonar el dolor que siento por lo que me pasó
3. Tomar la Cruz y meditar en la gracia de Dios para conmigo. Cuando miro la cruz comprendo la densidad del amor.
4. Orar por la otra persona, que el Señor la bendiga: X en el nombre de Jesús te perdono, que Dios te bendiga.
5. Concentrarme en hacer el bien a los demás --- cambio de enfoque que me libera y me acerca a los demás.
Bien ajustado por el perdón, si alguien te desprecia, quedate en paz. Somos ministros de salvación, no de condenación, no de juicio.
Somos perdón viviente. Sacudo los pies y sigo caminando y anunciando el Evangelio.
Pedirle al Señor que nos devuelva la pasión por evangelizar. Pasión por anunciar a Jesús a tiempo y a destiempo a todos.
1. Buscar relacionarme con personas que no sean creyentes.
2. Con personas que estén sufriendo y llevarles una palabra de consuelo y aliento. Estar dispuestos a orar por sus intenciones.
3. Preguntarles si les gustaría que oráramos por ellas
4. Ser amables. Saludar.
Si alguien nos pregunta cómo nos va en la vida, contestarle: Bendecido, porque conozco a Jesús.
Jesús vino como enviado del Padre y no perdió ni un minuto. El objetivo del cristiano hacia afuera es darlo a conocer y hacia adentro es amarlo.